La gestión del agua en Singapur
Es muy probable que la humanidad se enfrente, en unas décadas, a un problema gravísimo: la falta de agua. En especial, las grandes urbes pueden sufrir una falta de abastecimiento que ponga en peligro la salud de sus habitantes. Algunos países han comenzado a trabajar en soluciones antes de que sea demasiado tarde. Singapur es el mejor ejemplo de esta previsión. Es el segundo país con más densidad de población en el mundo, después de Mónaco, y no quiere que la falta del recurso más esencial para la vida humana supere las necesidades de sus ciudadanos.

PUB son las siglas de la Agencia Naciona de Agua de Singapur. Para esta agencia, la cuestión más importante es implicar a la gente en la gestión hídrica urbana. Los ríos no son vertederos. Son esenciales para la vida y el medio ambiente. Singapur es una ciudad-estado de casi cinco millones habitantes que es consciente de que la gestión del agua es un asunto de vida o muerte.

Su ambicioso objetivo es ser un país totalmente autosuficiente para proporcionar agua a sus ciudadanos en 2061. Durante años han dependido de su vecina Malasia para el suministro de agua. Entre otros, están acometiendo proyectos como construcción de embalses y desaladoras.

Pero, además de estos métodos conocidos y aplicados en muchos países, han puesto en marcha una estrategia que consiste en el reciclaje de aguas residuales a gran escala para obtener lo que han llamado NEWater y que ya representa la tercera parte del consumo en la ciudad-estado. Además, se ha construido la infraestructura necesaria para obtener y guardar agua de la lluvia por toda su geografía, es decir, por sus 670 kilómetros cuadrados.

Pero no se olvidan de los más importante: la educación de la gente para implicarla en este gran proyecto. En las escuelas se enseña a los niños que el agua no se obtiene de la nada, que abrir el grifo y tener agua fresca es poco menos que un lujo.

Sin olvidar que Singapur es una isla, está rodeada de agua y, como muchas otras ciudades costeras, en el agua del mar puede estar la clave para obtener agua para consumo humano. Así, el 10% del agua potable que se consume en Singapur proviene del mar. Han mejorado sus técnicas y ya son reclamados por otros países para construir desalinizadoras, desde Oriente Medio y el norte de África hasta Estados Unidos, Latinoamérica o China.