La hidrólisis alcalina llega a los servicios funerarios para contaminar menos
La cremación es la opción más elegida por la mayoría de las personas, en lugar del enterramiento tradicional. Esta forma de desaparecer es la preferida en Oriente y cada vez tiene más adeptos en los países occidentales. A pesar de ello, se conoce que no es buena para el medio ambiente debido a que emite a la atmósfera óxidos de carbono, dioxinas y otros contaminantes tóxicos.
La industria funeraria estudia la hidrólisis alcalina, una nueva alternativa que mantiene las ventajas de la cremación sin hacer daño al medio ambiente.
La técnica consiste en introducir los restos mortales en un cilindro de acero a presión que vierte una mezcla de hidróxido de potasio y agua a 170ºC. El proceso dura cerca de dos horas y el único residuo sólido que queda es una matriz de fosfato cálcico procedente de los huesos y que conserva la forma del esqueleto. Pero al aplastarlo se disgrega y queda reducido a un montoncito de sal, que se puede entregar a los familiares.
Puestos a morir que sea de la forma más ecológica posible.