La humanidad seguirá dependiendo de los combustibles fósiles durante décadas
Los combustibles fósiles siguen siendo la base de la economía. Incluso ahora, cuando se sabe que perjudican al medio ambiente y hay evidencias claras de que son los máximos responsables del cambio climático, incluso ahora, cuando las renovables podrían ser una alternativa, no se está realizando la transición energética que tanto necesita el planeta.

Las minas de carbón continúan en funcionamiento y ese carbón alimenta a centrales térmicas que contribuyen al calentamiento global. Los coches eléctricos no acaban de imponerse y los de hidrógeno son poco más que una utopía, así que seguimos quemando gasolina y diésel (por no hablar de los aviones y otros medios de transporte). El fracking o fractura hidráulica se está extendiendo por todo el mundo (hoy mismo, el Gobierno de España, ha legislado para facilitar esta peligrosa técnica de extracción de hidrocarburos), lo que significa que ni las empresas ni los Gobiernos están dispuestos a dejar de usar los combustibles fósiles.

La quema de petróleo, carbón y gas nos encamina irremisiblemente al punto de no retorno donde el cambio climático será imposible de frenar. La economía basada en los combustibles fósiles nos lleva al final del planeta tal y como lo conocemos ahora.

Millones de palabras escritas sobre el desastre ambiental y económico que supone el cambio climático, cientos de estudios científicos que aconsejan reducir el consumo de combustibles fósiles, nada sirve: continuamos igual. Frenar el calentamiento global implica no seguir extrayendo gas y petróleo de la Tierra. Aunque sea barato. Para las empresas.

La humanidad seguirá dependiendo de los combustibles fósiles durante décadas
El resto de variables, esto es, el excesivo nivel de consumo, el crecimiento de la población, las energías renovables, la eficiencia en los automóviles y las viviendas, de nada sirven si se sigue extrayendo carbón, petróleo y gas natural. Lo que afecta al planeta son los gases de efecto invernadero (GEI) que se producen al quemar combustibles fósiles.

Conocemos la teoría, pero…

La ciencia reconoce que el ser humano es el máximo responsable del calentamiento global. La gran mayoría de los Gobiernos y líderes mundiales reconocen que hay que limitar el aumento de la temperatura media mundial a 2 ºC. El planeta se calienta en proporción a la cantidad total de carbono que emite el ser humano y que, además, se acumula, pues tarda décadas en desaparecer. A pesar de reconocer todo lo anterior, no se reducen las emisiones de dióxido de carbono.

Así que, o cambian mucho las cosas o, no sólo llegaremos a ese aumento de 2 ºC, sino que el incremento de temperatura será de 3, 4 ºC o incluso más. Será, en definitiva, otro planeta. Y nadie puede saber qué condiciones tendrá. Lo único seguro es que será prácticamente inhabitable.