La importancia de la responsabilidad ambiental en las empresas
En el mundo capitalista que vivimos, la responsabilidad ambiental de las empresas es casi la piedra angular que determina la mayor o menor salud del planeta. Su importancia es tal que afecta tanto al impacto positivo o negativo de una decisión o producto como a la reparación de los posibles daños ocasionados en el entorno. Pero todavía hay mucho camino que recorrer para conseguir que la balanza se incline del lado de la tan necesaria sostenibilidad.

Leyes, conciencia ciudadana, empresarial… Son muchos los puntos que deben aumentar su grado de compromiso para que la responsabilidad ambiental de las organizaciones sea algo más que papel mojado. No siempre es así, y los recientes juicios celebrados por el derrame del Golfo de México lo demuestran, pero tampoco puede afirmarse que las estrategias o medidas para evitar el impacto ambiental sean suficientes.

No en vano, las empresas son los principales contaminantes del planeta, por lo que la exigencia para llevar a cabo prácticas o procesos sostenibles es más que necesaria, si bien éstas dependen muy mucho del país en el que se encuentren. De este modo, de forma indirecta su responsabilidad ambiental es en realidad un asunto político. Una cuestión, en fin, de todos, de la que dependen problemas claves como las emisiones de gases de efecto invernadero o desastres ambientales provocados por fugas de petróleo o por los vertidos tóxicos, sin ir más lejos.

Degradación y muertes

La irresponsabilidad ambiental de las empresas también incide de forma directísima en la desaparición de especies y en la degradación de áreas naturales, así como en la salud pública, en este caso ya sea mediante una polución atmosférica, del agua o del suelo que dispara las muertes por millones en todo el mundo.

La importancia de la responsabilidad ambiental en las empresas
Es por ello que una normativa medioambiental restrictiva resulta trascendental para conservar el equilibrio en todos los campos apuntados, para detener, frenar en la medida de lo posible el interés económico desmedido.

Bien entendida, la responsabilidad ambiental debería ser un mecanismo que permitiera conjugar el beneficio económico y la sostenibilidad ambiental de forma armónica. Hoy por hoy, dejando al margen honrosas excepciones, la realidad no es nada optimista, aunque no puede negarse la relevancia de un compromiso ambiental como manera de mejorar la imagen empresarial y, por ende, las ganancias.