La innovación ecológica, clave para una economía más fuerte
Dinamarca, seguido por Israel, Suecia, Finlandia y Estados Unidos, ofrecen, en la actualidad, las mejores condiciones para desarrollar las tecnologías limpias. Las empresas en la región de Asia Pacífico son las siguientes en la lista, sobre todo, si se habla de éxito comercial.

Así se desprende del estudio Coming Clean: Índice Global de Innovación Cleantech 2012, elaborado por Cleantech Group y la organización WWF, en el que se analizan las empresas de tecnología limpia que están creciendo hoy en día y los caminos que van a desarrollarse en los próximos años. En este sentido, hay países que apuestan por fomentar este tipo de tecnologías limpias y otros que no.

El estudio ha estudiado treinta y ocho países en quince indicadores relacionados con la creación y comercialización de tecnologías limpias. El índice mide el potencial de cada uno en relación con el tamaño de su economía, así como su potencial para desarrollar proyectos empresariales para crear nuevas compañías de tecnologías limpias y la comercialización de innovaciones de tecnología limpia en los próximos diez años.

Según Richard Youngman, director general para Europa y Asia del Cleantech Group, el fomento de la creación de empresas emprendedoras y el crecimiento con soluciones de tecnología limpia será una parte cada vez más importante de la competitividad de los países. La economía verde como factor diferenciador de las empresas y los países.

Los cuatro países con mayor puntuación fueron Dinamarca, Israel, Suecia y Finlandia. Todos ellos, países con economías pequeñas y una fuente de innovación, aunque pueden tener menos capacidad de escala en empresas de nueva creación. En otras palabras, como no tienen grandes mercados internos, buscan enfoques innovadores y de colaboración.

Es el camino correcto, según el estudio, para abordar asuntos tan complejos como el cambio climático. Es el camino, en fin, para llegar a la transición definitiva hacia un futuro cien por cien renovable, según ha señalado Samantha Smith, de la WWF. La investigación, la ciencia y la innovación es lo que nos puede salvar de las desastrosas consecuencias del cambio climático, y no la actual política financiera de ahorro y control del déficit.