La leona que ama (y abraza) a los dos hombres que le salvaron la vida
Una historia increíble, de película, una historia que demuestra que el ser humano y los animales pueden vivir en armonía. Una historia que puede ser contada con fotografías. El amor entre una leona salvaje y los dos hombres que la salvaron. Ella se llama Sirga y pesa 50 kilogramos. Ellos con Valentin Gruener y Mikkel Legarth.

La leona trata a los dos hombres como si fueran leones. Gracias a ellos, puede cazar, alimentarse y sobrevivir. Cuando era un cachorro, Sirga fue expulsada de su manada. Los dos hombres, un alemán y un danés, la adoptaron y ahora la leona sabe cómo mostrar su agradecimiento.

La leona que ama (y abraza) a los dos hombres que le salvaron la vida
Gruener y Legarth dirigen el Modisa Wildlife Project, en Botswana, una organización que tiene como objetivo salvar a la población de leones de la zona. El país situado en el sur de África tiene grandes extensiones de desierto. Con todo, el espacio usado para la agricultura está aumentando y los conflictos entre seres humanos y leones cada vez son más frecuentes. El Modisa Wildlife Project trabaja con los agricultores locales para encontrar una forma de convivencia entre leones y hombres.

La leona que ama (y abraza) a los dos hombres que le salvaron la vida
El plan es sencillo: trasladar a los leones para que no molesten a los agricultores hacia una gran área protegida donde tienen presas con las que alimentarse.

Mikkel señala que no se puede trasladar a los leones a cualquier parte. Si los llevas a un lugar donde no hay comida, los felinos vuelven donde estaban antes porque saben que se pueden alimentar.

Botswana protege a los leones

La leona que ama (y abraza) a los dos hombres que le salvaron la vida
En Botswana, los leones cuentan con la protección del Gobierno. La fundación está creando parcelas de 10.000 hectáreas para que vivan grupos de entre diez y quince leones. Son recintos vallados para que no perjudiquen a los agricultores. Gruener y Legarth saben bien que es mejor no acercarse demasiado a los leones. Pero con Sirga es diferente, como demuestran las imágenes.