La lista de la compra clave para reducir residuos
Un estudio realizado en el Reino Unido ha revelado que una tercera parte de la comida que se compra acaba en la basura y de ella la mayoría son alimentos que aún se podrían consumir, se estima que la cifra es de setenta kilos de comida por persona y año.

La planificación de lo que compramos y lo que cocinamos tiene consecuencias directas no sólo en la reducción de residuos, sino también en la emisión de gases de efecto invernadero, ahora sólo falta poner de nuestra parte y cambiar hábitos, que no es muy difícil.

Cada año se desaprovechan toneladas de alimentos, y de ellos el 60% aún se podría haber aprovechado. Eso serían cerca de 70 kilos de comida por cada habitante. Es como si de cada tres bolsas de comida que llegan a casa, una fuera directamente a la basura. Si se traduce a dinero, equivaldría a 450 euros por persona o casi 700 en el caso de las casas donde hay niños.

Los alimentos que acaban yendo a la basura sobre todo son piezas de fruta, verduras, ensaladas, pan, comidas preparadas, carne, pescado y productos lácteos. Cada día se desechan siete millones de rebanadas de pan, más de cinco millones de patatas enteras, cuatro millones de manzanas, cerca de tres millones de tomates….y todo esto cada día.

El motivo principal de por qué se tira tanta comida es porque se compra más de lo que se consume realmente, pues no se realiza una buena planificación. La cultura de usar y tirar ha calado también en los alimentos y los precios bajos han contribuido a que los consumidores no valoren tanto la comida.

Esta generación masiva de residuos genera también serios problemas ambientales, pues de cada tonelada de comida que se tira a la basura, se crear cuatro toneladas y media de CO2. Además, si no se hace recogida selectiva de materia orgánica y los alimentos acaban en vertederos, la descomposición genera metano, lo que también contribuye al efecto invernadero.

La lista de la compra clave para reducir residuos
Para prevenir esto se aconseja hacer una lista de lo que se necesita antes de ir a hacer la compra, planificar los menús de la semana y estar muy pendientes de las fechas de caducidad. Además se aconseja también recoger recetas a partir de las sobras y trucos para mantener más tiempo los alimentos frescos, como envolver las verduras en papel de cocina que absorbe la humedad y evitar de esta manera los plásticos que las dañan más rápidamente.

Se ha iniciado una campaña que permite a los ciudadanos publicar sus propios consejos y que cuenta además con la colaboración de las cadenas de supermercados más importantes que se han comprometido a sustituir las campañas 2×1, que incitan a comprar más de lo que se necesita, por rebajas del 50%.

Otro truco para mantener la comida es el buen uso del congelador. En él podremos conservar alimentos que están a punto de echarse a perder, ya sean frescos o cocinada y latas que caducarán pronto. La mejor opción es hacer raciones individuales y congelarlas para poderlas consumir más adelante y que no terminen en la basura.

Para conseguir una alimentación más sostenible se puede empezar por elegir productos locales, frescos, de temporada o poco procesados. También existe la posibilidad de optar por la comida de origen ecológico y reducir el consumo de carne ya que producir una caloría de origen animal para consumo humano, requiere nueve veces más energía que una caloría de origen vegetal.