La Marina de EEUU quiere que el mar sea su combustible
Puede que el ciudadano medio no esté muy preocupado por las reservas de petróleo que quedan en el planeta, pero uno de los ejércitos más poderosos del mundo, el de Estados Unidos, está viendo las orejas al lobo: ¿cómo va a movilizar a sus soldados si no tiene combustible? En especial, la Marina está preocupada por el asunto e investigando nuevos combustibles y fuentes de energía. No nos imaginamos un ataque por mar con barcos a vela, como en el siglo XVI, ¿verdad?

La Marina no quiere seguir dependiendo de los combustibles fósiles. Así, se ha comprometido a reducir el consumo de petróleo a la mitad para 2015. Además, quiere producir, al menos, un 5% del combustible para sus aviones utilizando fuentes alternativas para el año 2020.

En la búsqueda de fuentes alternativas, un equipo liderado por el químico Heather Willauer, investiga una tecnología que obtenga los gases necesarios para producir combustible sintético a partir del agua del mar. Si la investigación llega a buen puerto (nunca mejor dicho) podría suponer una auténtica revolución en las operaciones navales. El mar como vía por donde navegar y como materia prima para obtener la energía necesaria para mover los buques.

El sistema tiene una célula de tres cámaras que recibe el agua de mar en un compartimento central. La célula obtiene dióxido de carbono del agua de mar. Este dióxido de carbono es seguro de usar y no daña a los organismos vivos.

La Marina de EEUU quiere que el mar sea su combustible
La célula produce hidrógeno. Se puede capturar hasta el 92% del dióxido de carbono que hay en el agua de mar, 140 veces más que en el aire. Después, en la siguiente fase del proceso, a través de un catalizador a base de hierro se convierten los gases en olefinas, un compuesto químico reactivo. Este compuesto puede convertirse en un líquido con moléculas de hidrocarburos, lo que se podría usar como combustible de aviones.

De momento, no es viable

De momento, el método no es viable porque la producción de hidrógeno necesita gran cantidad de energía. Además, produce mucho carbono que habría que capturar. Pero si se mejora el proceso, la ventaja competitiva del ejército estadounidense en un escenario futuro sin petróleo sería decisiva. Y no vendría del arma más poderosa o destructiva. Sino de poder desplazarse. Además, si el petróleo desaparece, cualquier otro combustible será viable.