La moda de comer carne de león acabará con la especie
Sorprendentemente, está de moda incluir león en las cartas de los restaurantes. No, no bromeo, lejos de ser una moda pasajera, por desgracia la cosa va a más. En los últimos años, es tendencia comerse un filete de león o hincarle el diente a una hamburguesa de esta carne en los Estados Unidos, donde los activistas también han puesto el grito en el cielo por el peligro que ello entraña para la especie.

Hasta ahora, esa carne procede de los leones que envejecen en zoológicos, circos, etc, y que son cruelmente enviados a mataderos. Por lo tanto, la oferta es escasa, es decir, se trata de un majar poco frecuente, casi insólito, que no deja de ganar popularidad. De seguir así, las cosas podrían cambiar mucho, pues un aumento de la demanda podría disparar muy pronto la caza furtiva en África de ejemplares salvajes y acabar convirtiéndose en una grave amenaza para estos grandes felinos.

La carne de león está llegando a un número creciente de restaurantes, algo que celebran los partidarios de este alimento, que degustan sin ningún tipo de sentimiento de culpa. Es más, aunque el sabor de la carne no es demasiado sabrosa, en críticas gastronómicas de todo tipo se la ensalza por su novedad.

Intento de prohibición

Haciéndose eco de las peticiones de los activistas, Luis Arroyo, un legislador de Illinois republicadno conocido como el Obama latino, ha redactado un proyecto de ley que ilegalizaría la posesión o venta de leones para la obtención de su carne, en apoyo a la ONG Born Free EEUU, cuyo fin es la conservación de los leones africanos.

La moda de comer carne de león acabará con la especie
Más allá de esta respuesta a la euforia que está desatando en el país la carne de león, están las cifras desnudas, que dan la razón a sus defensores. No en vano, el cincuenta por ciento de los leones han desaparecido en las últimas dos décadas, y según la Lista Roja de la UICN, éste animal está catalogado como vulnerable, lo que significa que el comercio de su carne no es ilegal, si bien ya sufre de amenaza.

Aunque, todo sea dicho, la solución idónea para acabar con la demanda pasa por la concienciación social, sin más. Tal y como se temen los activistas, prohibir supone incitar, las más de las veces. Veremos en qué acaba todo esto, pero mucho me temo que los leones africanos ya tienen un motivo más para empezar a temblar.