La naturaleza, tu gran aliada contra el estrés postvacacionalSi la naturaleza puede ayudarnos a sobrevivir al estrés de las mismas vacaciones, igualmente nos ayuda a todo lo contrario. Es decir, también es perfecta como aliada para afrontar la vuelta al trabajo con mucha filosofía, con la clara intención de evitarnos el síndrome conocido como estrés postvacacional.

En este post vamos a proponer unas cuantas ideas que nos ayudarán a aprovechar el potencial que tiene la naturaleza como bálsamo relajante y al tiempo vivificador. El objetivo es ponerlas en práctica para encontrar la paz y el equilibrio o, si se quiere, para no perderlos.

No en vano, estos días de vuelta al cole, vuelta al trabajo y, en definitiva, vuelta a la rutina, son también una oportunidad para iniciar nuevos proyectos. Algunas de las ideas y consejos van en esta dirección, precisamente.

Sobre todo, es clave aprovechar nuestro amor por la naturaleza, necesidad de ella, de sentirla y de buscar esa maravillosa sensación de formar parte de ella. O, si lo nuestro es ser urbanitas por los cuatro costados, quizá ahora sea un buen momento para cambiar las cosas y brindar la oportunidad a nuevas experiencias.

Sea como fuere, lo cierto es que disfrutar de la naturaleza no significa necesariamente. Se trata de un concepto muy versátil que podemos adaptar a nuestras posibilidades, deseos y preferencias. Por lo tanto, negarse desde un principio probablemente sea un error.

Llévate la naturaleza a casa

Os invitamos, por ejemplo, a introducir la naturaleza en nuestro entorno más inmediato. Tanto convirtiéndola en un símbolo decorativo como trayéndola a nuestro hogar u oficina. En el primer caso, las posibilidades pueden ser desde ponernos fondos de pantalla que nos inspiren, en las que la naturaleza sea la absoluta protagonista en cualquiera de sus formas.

Solo con echar un vistazo a una planta, un bosque, un jardín o un campo, la mente se concentra más y mejor, al tiempo que sentimos una estupenda sensación de bienestar y armonía. La razón está en nuestro código genético, como consecuencia de nuestro origen. No en vano, somos primates, y el proceso evolutivo sigue manteniendo intacto ese apego por lo natural, boscoso, verde…

La naturaleza, tu gran aliada contra el estrés postvacacional
Si buscamos una explicación basada en la teoría de los colores y su significado, el verde es un color de baja onda, y como tal promueve la calma, y ​​mejoran la productividad en el trabajo y la concentración. De igual modo, el azul, color del cielo, reduce el estrés y actúa en un sentido similar.

Ya sea un póster, una foto en un lugar visible, plantas de interior, un fondo de pantalla o un salvapantallas o, por ejemplo, una ventaja con hermosas vistas, que muestre paisajes naturales, nos ayudarán a superar el síndrome postvacacional.

Además, según un estudio llevado a cabo por la doctora Kate Lee, estas características atribuidas no solo al color sino a los paisajes verdes convierten su visión en un gran aliado para hacer descansos en el trabajo.

El trabajo concluyó que solo con descansar durante 40 segundos mirando paisajes en los que había espacios verdes se trabaja más y mejor, ayudando a desconectar y ser más creativos.

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Los sonidos de la naturaleza

El efecto reparador de la naturaleza también se puede obtener a través del oído. Idealmente, en vivo y en directo, pero por lo general, cuando volvemos de las vacaciones la naturaleza suele quedarnos lejos.

Si tuviéramos la suerte de poder acceder a ella fácilmente, no solo ayudan los paseos o las vistas, sino también la respiración profunda, disfrutarla con los cinco sentidos. Con respecto al sonido, a veces es más elocuente el silencio.

En caso contrario, recurramos a la naturaleza enlatada. Las grabaciones de sonidos naturales pueden abordar muy distintos campos: el rumor de las olas besando la orilla, los pájaros, el agua al recorrer un cauce, al bajar por una pequeña cascada, la lluvia, los relámpagos, todo ello agrupado en un mix…

La naturaleza, tu gran aliada contra el estrés postvacacional

Naturaleza, reflexión y acción

Al igual que es importante buscar ese sonido o sonidos de la naturaleza que conecta con nosotros, justo eso que necesitamos para sentirnos relajados, también es clave aprender a conectar con ella para dialogar con nosotros mismos y mejorar nuestra vida.

La lectura de nuestro libro favorito en un parque, bajo la sombra de los árboles, por cuyas ramas se introducen los rayos del sol puede ayudarnos a sentirnos mejor. Será fácil hacerlo aprovechando unos minutos al volver del trabajo o quizá antes de entrar en él.

O, por qué no, esos ratos libres los fines de semana. Si lo preferimos, subamos a la terraza del edificio o miremos por el balcón por las noches para disfrutar de un bonito cielo estrellado. De no sufrir la contaminación lumínica, será fácil hacerlo, solos o en buena compañía.

La naturaleza, tu gran aliada contra el estrés postvacacional
A veces, la reflexión y los pensamientos positivos llegan más fácilmente caminando. Dar un paseo es una buena opción, pero difícilmente nos ayudará a relajarnos si el trayecto es estresante, ya sea por el tráfico, porque acudimos al trabajo y ese simple hecho nos pone nerviosos… Aún así, buscar un trayecto en el que haya más árboles, pongamos por caso, nos ayudará a superar esa tensión.

Será mucho mejor buscar momentos idóneos. Por ejemplo, paseando con nuestra mascota o, de nuevo, buscando esa compañía que tanto bien nos hace. Además, calzándonos unas buenas zapatillas podemos aprovechar para combatir el sendentarismo y ponernos nuevas metas.

La naturaleza, tu gran aliada contra el estrés postvacacional
Por último, si las obligaciones familiares nos impiden ir en busca de ese momento de conexión con la naturaleza, quizá haya manera de darle la vuelta a la situación. En el caso de tener que cuidar de los más pequeños de la casa, no nos resignemos a estar dentro de casa, y mucho menos a verlos durante horas pegados a las pantallas del ordenador o la televisión. Si tenemos cerca un entorno natural, aún siendo un jardín, podemos salir a dar una vuelta. ¿Y qué tal si nos subimos a la bici?