La naturaleza contra los ecologistas
¡Qué ironía! Personas que luchan por la conservación del planeta y sus seres vivos son frenados precisamente por las fuerzas de la naturaleza. Uno de los tres barcos de la organización ecologista Sea Shepherd fue alcanzado por una ola gigante que dañó su casco. Estaban llevando una campaña contra los barcos balleneros japoneses que pescan en la Antártida. Han tenido que renunciar a tal campaña, por el momento.

El barco que sufrió el accidente fue el Brigitte Bardot, que fue golpeado por una ola de seis metros a unos 2.400 kilómetros al suroeste de la costa del puerto australiano de Freemantle, mientras perseguía al buque factoría Nisshin Maru. El Brigitte Bardot se ha visto obligado, ya que tiene una grieta, a volver al puerto australiano de Freemantle. Otra de las naves, que también tendrá que suspender temporalmente la campaña, le ayudará en el viaje de regreso.

Además, una vez abierta una grieta en un barco, se puede seguir abriendo a causa del embate de las olas, como ha señalado el capitán Watson. Así, los ecologistas abandonan la zona donde se pescan ballenas para salvaguardar la seguridad de la tripulación y del barco y los japoneses continúan cazando cetáceos.

La Autoridad Marítima Australiana fue informada del accidente del Brigitte Bardot, que tiene una tripulación conformada por tres británicos, tres estadounidenses, un australiano, un canadiense, un belga y un sudafricano. El barco deberá ser reparado y aún no se sabe si podrá continuar con la campaña para impedir que la flota nipona capture unas novecientas ballenas para supuestos “fines científicos”.

Por tanto, sólo queda un barco , el Bob Barker, en la campaña contra la caza de ballenas. Con todo, desde el año pasado se usa tecnología de vigilancia aérea para rastrear a los balleneros de Japón, cuyo gobierno ha invertido este año unos 29 millones de dólares (unos 22 millones de euros) adicionales para proteger a su flota.

La caza comercial de ballenas está prohibida desde 1986, pero diversas excepciones han permitido a países como Japón, Islandia y Noruega continuar con las capturas.