La OMM alerta sobre las “consecuencias aterradoras” del cambio climático
Que una organización venga a advertirnos cómo las gasta el cambio climático no es nada nuevo. Sin embargo, sí lo es conocer detalles sobre su poder destructor. No en vano, la incertidumbre es uno de los factores que lo convierten en especialmente aterrador.

Con este adjetivo, precisamente, ha definido las consecuencias del cambio climático la Organización Mundial de Meteorología (OMM) a tras presentar un informe sobre la cuestión. Su advertencia es clara: Si no se toman medidas que frenen su avance, sus consecuencias serán “desconocidas y aterradoras”.

El informe de la OMM, organismo dependiente de la ONU, se centra en el avance del cambio climático. Constata que sus causas son provocadas por el ser humano y que, cual boomerang, retornará de forma contundente y se dejará sentir sin contemplaciones.

Niveles históricos de los gases de efecto invernadero

¿Exageración, una teoría más entre otras muchas o realidad? Para responder a esta pregunta, volvamos al anuncio que han realizado también esta semana la OMS y la Oficina Meteorológica británica (Mett Ofice), cuyas predicciones avisan de que la temperatura del planeta a final de este 2015 será de 1,02 grados más que el promedio previo a la Revolución Industrial.

La OMM alerta sobre las “consecuencias aterradoras” del cambio climático
Como es bien sabido, no estamos ante una predicción que abra ningún melón. Son numerosos los estudios que avisan del calentamiento global producido por causas antropogénicas, es decir, producidas por el hombre de forma directa o indirecta.

Sus conclusiones son coincidentes: el planeta está aumentando su temperatura promedio. Si bien el hemisferio norte está calentándose más que el hemisferio sur, y los eventos extremos pueden traer tanto olas de frío como de calor, la tendencia general es un calentamiento progresivo e irreversible. Por lo tanto, las deducciones de este estudio se enmarcan en este contexto.

Hasta la fecha, las concentraciones de gases de efecto invernadero han alcanzado niveles que no se veían en la Tierra desde hace más de 800.000 años, concluye la OMS. Y cada nuevo informe anual de la institución se encuentra con un nuevo récord.

La OMM alerta sobre las “consecuencias aterradoras” del cambio climático

A tiempo de frenar el cambio climático

Mientras, los ministros de Medio Ambiente de más de 60 países celebran en París una reunión previa a la Cumbre Mundial del Clima que se celebrará en esta misma ciudad. ¿Su objetivo? Debatir el texto del acuerdo contra el cambio climático para aumentar las probabilidades de éxito del evento, que arranca el 30 de noviembre.

Hasta la fecha se han celebrado 20 reuniones globales de este tipo, las denominadas COP. La próxima será la COP21. Su objetivo, conseguir un acuerdo vinculante que reduzca las emisiones de CO2 en la atmósfera. Y cada vez con más urgencia, no solo porque el tiempo apremia, sino porque el Protocolo de Kioto, sucesor de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, está caduco.

La OMM alerta sobre las “consecuencias aterradoras” del cambio climático
Aún siendo uno de los instrumentos jurídicos internacionales más importantes para combatir el cambio climático, siempre fue insuficiente, y nunca logró una adhesión global.

Además de la representación ministarial que estos días buscan realizar un acuerdo en París para que la cumbre no solo quede en buenas intenciones, varios presidentes han hecho declaraciones.

El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acaba de lanzar su página de perfil en Facebook con un mensaje de bienvenida que subraya la importancia de concienciarnos del cambio climático.

Por su parte, el Presidente de Francia, François Hollande ha advertido lo siguiente:

Tenemos que estar seguros de que los políticos sea capaces de tomar medidas que van más allá de sus mandatos e incluso más allá de sus vidas. Lo que quiero decir es que nos tenemos que asegurar de que los que tienen entre sus manos el futuro de nuestro planeta sean conscientes de que serán juzgados por lo que hicieron.

La OMM alerta sobre las “consecuencias aterradoras” del cambio climático
Las ONGs ambientalistas llevan años demandando soluciones a los mandatarios de todo el mundo. Recordándonos que urge un plan que realmente haga la diferencia, siempre sin éxito.

Al menos, sin un éxito inmediato, porque a su vez realizan una labor de sensibilización. Una cumbre más sin acuerdo nos pone a los pies de los caballos. Para entonces, la OMS dibuja un panorama nada alentador.

¿Y si no lo conseguimos?

Dentro de este contexto, aprovechando la atención mediática del momento, desde el ámbito meteorológico se han lanzado varias alarmas. Entre ellas, destaca este informe de la OMM sobre la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Las conclusiones del informe pretenden servir como un llamado a actuar con urgencia para frenar el cambio climático. Esos nuevos niveles récord, que marcan un nuevo máximo sin precedentes, podrían ser solo parte de una escalada que amenaza con desbocarse.

Consecuencias “desconocidas y aterradoras”

Sin control, las consecuencias serán también incontrolables, “desconocidas y aterradoras para los humanos”, apunta Michel Jarraud, secretario general de la OMM.

La OMM alerta sobre las “consecuencias aterradoras” del cambio climático
En los últimos 25 años, entre 1990 y 2014, los gases de efecto invernadero han provocado un incremento del 36 por ciento del forzamiento radiativo. Sobre todo, a consecuencia de los gases de efecto invernadero de larga duración, como el dóxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O).

Los provocan, sobre todo, las actividades agrícolas, domésticas e industriales y este aumento se traducirá en “temperaturas globales más altas, más fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor, las inundaciones, el deshielo y un aumento del nivel de los océanos y de su acidez”, según el informe.

Una pavorosa realidad hacia la que avanzamos demasiado alegremente, “a una velocidad sin precedentes”. Rumbo a un territorio desconocido, y con “consecuencias aterradoras”, dice Jarraud.