La ONU desea, espera y exige que Río+20 marque el inicio de una nueva economía verde
Con un optimismo quizás desmedido y con los brazos abiertos de par en par, recordando al mismo Cristo Redentor que preside Río de Janeiro, así es como el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, espera la celebración de la Cumbre ambiental que se celebrará en la capital brasileña a finales de mes. Su gran esperanza, y al mismo tiempo exigencia de cara al futuro, es que la cita internacional sirva para que nazca una nueva economía a nivel mundial caracterizada por un desarrollo sostenible.

No, la ONU no será el anfitrión, eso le corresponde a Brasil, pero sí el organizador, que viene a ser lo mismo a la hora de animar el cotarro los días previos a la celebración de Río+20, la Cumbre sobre desarrollo sostenible que acogerá Río de Janeiro del 20 al 22 de junio. ¿Pero, qué pone de tan buen humor a Ban? En primer lugar, consciente de que no se le pueden pedir peras al olmo, y de que llegar a acuerdos es más que improbable, antes de que llegue la clausura, es decir, el momento de las frustraciones, intenta verlo todo positivo para ver si cae alguna breva.

Ya lo dice la famosa Ley de Thomas, si te comportas como si una mentira fuera verdad, es decir, si das por hecho algo que es falso o improbable, podrías acabar convirtiéndolo en realidad. Un principio que, al menos durante estos días, debería llamarse la Ley de Ban, porque el hombre la borda como pocos. En esta línea, ojalá me equivoque y la cosa vaya de veras, Ban Ki-moon explicó que las reuniones previas a Río+20 están avanzando de forma positiva y que confía en que la cita acabe siendo un paso adelante en la sostenibilidad ambiental del planeta.

Recordemos que representantes de los países participantes se encuentran reunidos en Nueva York para alcanzar un acuerdo y asi poder elaborar el documento final de la Cumbre. “La reunión previa está obteniendo resultados. Estoy convencido que los Estados miembros actuarán en el mejor interés de la humanidad. Si se pierde esta oportunidad, se tendrá que esperar un largo tiempo. Les he dicho que esto no es la negociación de un tratado, sino el inicio de un importante proceso político”, dijo Ban.

Porque prosperidad no rima con consumo si de futuro hablamos: “Miremos el costo. Océanos y tierras contaminados. Cambio climático. Las crecientes escaseces de recursos y una inequidad rampante. Necesitamos inventar un modelo nuevo que ofrezca crecimiento e inclusión social, y que respete más los recursos del planeta”, sentencia Ban.

Ban tiene toda su fe puesta en que la reunión sirva para que el mundo reaccione, se deje de contaminar y fastidiar a los más débiles e inicie una economía verde. Y, para lograrlo, han de definirse los objetivos de desarrollo sostenible y las normas para el cumplimento de compromisos pasados, así como de las medidas para fomentar el desarrollo. En fin, que el ánimo no decaiga. Hoy toca soñar despiertos. Mañana será otro día y de ser necesario, que lo será, siempre habrá tiempo de echar unas lagrimitas.