La ONU recomienda invertir en la gestión del agua
Según un reciente estudio de Naciones Unidas, invertir el 0,16% del PIB mundial en el sector hídrico podría aminorar la escasez de agua del mundo y reducir a la mitad el número de personas sin acceso permanente a agua potable y a servicios básicos de saneamiento. El agua se usa mucho más que para beber y regar. Es un recurso que no puede faltar para la supervivencia del ser humano.

Actualmente, se cumplen dos premisas que auguran un negro futuro: no se invierte en la gestión del agua, y la extracción, el tratamiento y el reciclaje son ineficientes, lo que está llevando a una situación de carencia de agua en muchas regiones del mundo. Según el inorme de la ONU, la demanda mundial de agua podría sobrepasar el nivel de abastecimiento en un plazo de veinte años.

La inversión para una correcta gestión de los recursos hídricos debe incidir en los servicios de saneamiento y de agua potable, en el fortalecimiento de los sistemas locales de abastecimiento hídrico, en la conservación de ecosistemas decisivos en el suministro del agua y en el desarrollo de políticas más efectivas para evitar un aprovisionamiento inadecuado del agua.

Se calcula que en países como Camboya, Indonesia, Filipinas y Vietnam se pierden unos 9.000 millones de dólares al año (más de 6.000 millones de euros), lo que supone un 2% de su PIB, por servicios deficientes de saneamiento, entre otros, enfermedades que se transmiten a través del agua. Por tanto, mejorar el acceso a servicios de saneamiento y a agua potable de mejor calidad, no sólo supone conseguir una sociedad más sostenible, sino resolver problemas de salud pública.

Al ritmo actual, se espera que, para el año 2030, la demanda de agua supere a la oferta en un 40%. Por poner un ejemplo, en China, se prevé que más de la mitad del incremento en la demanda de agua en los próximos 25 años se originará en la expansión del sector industrial.

El informe calcula que con una inversión anual equivalente al 0,16% del PIB mundial, para el año 2030 el uso del agua podría ser más eficiente y favorecer una producción agrícola, bioenergética e industrial más sostenible. Además, se conseguiría que disminuyera el número de personas que viven en regiones afectadas por la escasez de agua en un 4% respecto a la situación actual.

Objetivos primordiales

Hay cinco objetivos principales en este proyecto auspiciado por la ONU:

    1. Garantizar los recursos hídricos frente a la escasez de agua
    2. Poner en práctica medidas de control para evitar inundaciones
    3. Mejorar la calidad del agua a la vez que se recuperan los ecosistemas en las cuencas fluviales
    4. Desarrollar las regiones locales
    5. Crear espacios culturales y de entretenimiento en torno a los ríos principales

Por último, hay que señalar que se espera que el proyecto genere 340.000 puestos de trabajo y obtenga resultados económicos positivos. El informe incluye estas otras recomendaciones para desarrollar una correcta gestión de los recursos hídricos:

    – Adoptar una perspectiva de largo plazo y tener en cuenta las necesidades propias de cada región: no existe un patrón único para todos, sino que se debe aplicar una perspectiva que contemple el ciclo vital, considerando las interrelaciones con otras necesidades de recursos y tener en cuenta la cuenca hidrográfica completa.

    – Basar las decisiones en evaluaciones de impacto para garantizar una gestión sostenible de los recursos hídricos: analizar los sistemas de bioenergía desde un vasto punto de vista socioecológico.

    – Diseñar y aplicar instrumentos políticos eficaces que cubran la producción de materias primas y la conversión energética, y supervisar la competencia por usos del agua entre los diversos sectores.

    – Promover el desarrollo tecnológico.

    – Desarrollar la investigación, ofrecer una mejor y más completa información y desarrollar herramientas regionales y la cooperación internacional.