La pérdida de biodiversidad reduce la economía
Lo que nos ofrece la naturaleza de forma gratuita podría tener un gran coste si fuera necesario reproducirlo de manera artificial, los recursos saludables que nos brindan son un enorme ahorro para los países. La economía de los ecosistemas (TEEB) cuantifica el valor del patrimonio natural de los diferentes países. La conservación no se centra exclusivamente en la protección de hábitats y especies, sino también valora el enorme coste que su desaparición puede suponer. Por tanto, los gobiernos deben adoptar mejores sistemas de contabilidad, que midan el auténtico valor de los recursos naturales, y permitan integrarlos en las decisiones gubernamentales.

La biodiversidad es el conjunto de variedad de especies, hábitats y ecosistemas que conforma una parte invalorable de nuestras vidas. Se trata del entorno en el que vivimos, el aire que respiramos y el agua que bebemos. La correcta conservación de la naturaleza proporciona a nuestra sociedad diferentes servicios, como puede ser el filtrado del aire, el control de inundaciones, la polinización de plantas, la purificación y almacenamiento de aguas. Sin esa naturaleza, todos esos procesos no se realizarían de forma natural y nuestra calidad de vida sería mucho menor.

El 60% de los servicios generados por estos recursos naturales alrededor del mundo está degradados, contribuyendo a un significativo aumento de las inundaciones y grandes incendios forestales.

Según los estudios publicados, invertir en la conservación, gestión y restauración de los ecosistemas proporciona beneficios mayores y más duraderos que las ganancias monetarias inmediatas que proporciona el uso incontrolado de los recursos naturales, tales como la tala de los bosques o la sobre pesca.