La población de elefantes en África podría descender un 20%
Los elefantes mueren en África a un ritmo cada vez mayor. Por causas diversas, pero, principalmente, por la caza para conseguir el marfil de sus colmillos y venderlo en los mercados asiáticos. De seguir al ritmo actual, podría desaparecer hasta un 20% de la población actual de elefantes en todo el continente.

En 2011, murieron unos 25.000; en 2012, unos 22.000. Quedan medio millón de elefantes. Pero, según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en la próxima década podría perder una quinta parte, esto es, unos 100.000 ejemplares menos.

Este año se ha batido un récord en los decomisos a gran escala de marfil, el comercio ilegal controlado por mafias que están diezmando las poblaciones de elefantes. De enero a noviembre, más de 41 toneladas han sido incautadas por la policía y responsables de los parques en diferentes países africanos. El tráfico ilegal de marfil sigue aumentando y se ha convertido en el mayor peligro para los paquidermos.

Desde 2011, cuando el comercio ilegal de marfil alcanzó su nivel más alto en 16 años, no se ha conseguido frenar la tendencia. En 2103, es ya un 20% superior que hace dos años. Se han llegado a localizar hasta 500 kilos de marfil en una sola operación. Está claro que no son pequeñas bandas, sino mafias bien preparadas, tanto en la organización y en el equipamiento para realizar sus actos delictivos como en la distribución por los países asiáticos.

Hacia la extinción

La población de elefantes en África podría descender un 20%
Las rutas del tráfico ilegal de marfil están ahora en puertos de África oriental, como Tanzania y Kenia. Desde allí, pasando por Malasia, Vietnam y Hong Kong, la mayor parte del material llega a China, aunque también a Tailandia. Pero los delincuentes van cambiando los países de transito y la mercancía ilegal pasa también por Indonesia, España, Sri Lanka, Turquía o los Emiratos Árabes Unidos.

La situación es crítica y puede llegar a producirse la extinción en algunas regiones. Hay que combatir esta lacra en las tres fases del comercio ilegal, donde se cazan los elefantes, pero también donde se vende.