La selva tropical de Sumatra desaparecerá casi por completo dentro de 20 años
Sumatra es uno de los ecosistemas más amenazados del planeta. Su rica biodiversidad está en la cuerda floja desde hace años, lo que supone que pronto habrá que decir adiós para siempre a una gran variedad de especies vegetales y animales en estado salvaje, muchas de ellas en peligro crítico de extinción. Según advierten horrorizados los científicos, la selva tropical de la isla desaparecerá prácticamente en dos o tres décadas a lo sumo.

Los esfuerzos por detener su inminente desaparición parecen ser en vano. Aunque el gobierno del país ha renovado una moratoria para reducir el impacto de la deforestación, su actuación no es todo lo contundente que debiera. En realidad, lo cierto es que siguen talándose zonas vírgenes, con cifras escandalosas de casi un millón de hectáreas anuales.

Lógicamente, el expolio natural también supone una grave amenaza para las personas cuya subsistencia depende del bosque pues, como dice la famosa frase, verde es vida, y muy al contrario, el erial que está ganando terreno sólo supondrá hambre y necesidades.

Brutal desastre ecológico

Que la tala ilegal esté borrando el bosque del mapa obedece a la demanda de madera mundial, así como a las industrias de papel y plantaciones de aceite de palma. Es tan archisabido como indignante que este entorno natural abastece a medio mundo de papel higiénico, biocombustibles y aceite vegetal utilizado como materia prima para elaborar chocolate, margarina u otros alimentos.

La situación es insostenible y ya se vislumbra cómo será este desastre ambiental, uno de los mayores de los últimos siglos, que también implicará la desaparición de especies tan gravemente amenazadas como el elefante de Sumatra (Elephas maximus sumatrensis), del oso malayo (Helarctos malayanus), el orangután de Sumatra (Pongo abelii) y el tigre de Sumatra (Panthera tigris sumatrae), entre otras muchas joyas de la fauna.

La selva tropical de Sumatra desaparecerá casi por completo dentro de 20 años
Más de la mitad de la selva indonesia ha sido talada en los últimos dos años, y el futuro serán gigantescas plantaciones de palma o acacia en el 70 por ciento del espacio talado, así como el imparable destrozo del resto que todavía queda verde, a tenor de la voracidad que se gastan sus depredadores: minería, papeleras y cultivadores.

Evitar esta debacle será muy difícil, una encarnizada lucha contrarreloj. Desde Greenpeace se pide un apoyo masivo de la gente y un compromiso más firme del gobierno para detener el avance de las plantaciones, fundamentalmente.

De no lograrse, seguirá avanzando implacable ante nuestros ojos la transformación de un paisaje al completo, la más rápida que ha tenido lugar en ninguna parte del mundo, incluyendo el Amazonas. Si esto sigue así, en dos décadas quedarán un par de pequeños bosques sin prácticamente animales ni biodiversidad en general, rodeados de plantaciones artificiales saturando el paisaje. Ocupándolo todo, provocando inundaciones, incendios, sequías pero, sobre todo, una tristeza y una frustración infinitas.