La tecnología más verde
Miembros de Greenpeace han pasado por la Feria CES (Consumer Electronic Show, la feria más importante de productos tecnológicos), que se celebra en Las Vegas, para comprobar cuáles son los más respetuosos con el medio ambiente. Portátiles, netbooks, monitores, teléfonos móviles, smartphones y televisores son algunas de las categorías de productos evaluadas en esta publicación.

Según el informe, los fabricantes de la industria de la electrónica han hecho progresos en los últimos años mediante el diseño y la producción de aparatos electrónicos libres de sustancias químicas peligrosas, el diseño eficiente y algunas propuestas que apuestan por la durabilidad y el mejor reciclaje de los productos.

La mayor puntuación, en una escala de 0 a 10, es para el monitor del modelo de Asus VW-247H-HF con un total de 7,5 puntos. Otros dispositivos verdes son el televisor Sharp LC-52SE1 (6,46 puntos), el smartphone Aspen de Sony Ericsson (6,21 puntos), el teléfono móvil Samsung GT-S75550 (7,03 puntos), el ordenador portátil Asus UL30A (5,59 puntos), la netbook Acer TM8172 (5,08 puntos) y el monitor de escritorio ultradelgado HP Compaq 6005 Pro (6,06 puntos).

El objetivo de esta acción de Greenpeace es informar a los consumidores para que puedan realizar un consumo más responsable con el medio ambiente y concienciar a las empresas para que cada vez más productos se diseñen con criterios ecológicos. Desde la organización, esperan que las compañías continúen innovando para que todos los dispositivos que comercialicen posean estándares más ecológicos.

Desde hace seis años, Greenpeace realiza esta campaña para tratar que las empresas de electrónica reduzcan el uso de productos químicos tóxicos en sus productos y mejoren los programas de reciclaje y la recuperación de materiales. En cada etapa del ciclo de vida de un producto, desde la extracción de la materia prima, la producción y el uso por parte de los consumidores, los productos electrónicos pueden afectar la salud humana y el medio ambiente. Durante años, muchos han acabado en Agbogbloshie, un barrio de la ciudad de Accra, en Ghana, que se ha convertido en un auténtico vertedero de basura electrónica producida por los países ricos.