La transición verde de Francia
La transición ecológica fue una de las promesas electorales del nuevo presidente de Francia, François Hollande. La idea es convertir la protección del medio ambiente en una fuerza económica. Crecer de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente. No es tarea fácil, pero, al menos, el Gobierno de Francia lo intentará.

El presidente francés ha reclamado a toda Europa un recorte más ambicioso de las emisiones de gases de efecto invernadero. También ha asegurado que el cierre de la central nuclear de Fessenheim, la más antigua del país, será a finales 2016, adelantando un año la fecha prevista. Además, no permitirá la exploración de gas de esquisto en el país. Las promesas se convierten en hechos.

Esta nueva actitud de Hollande, que quiere acelerar el programa ecológico, ha sido muy bien recibida por sus aliados ecologistas. El cierre de Fessenheim es todo un símbolo. Además, ha asegurado que el cierre se hará recolocando a sus empleados. La central nuclear tiene 34 años de edad y ha sido siempre polémica porque está en una zona de actividad sísmica.

Hollande ha señalado que el cierre de la central servirá de ensayo para el progresivo apagado de otros reactores obsoletos. El objetivo de los socialistas franceses es disminuir la cuota atómica de la producción de electricidad del actual 75 % al 50 % para el año 2025.

El cambio climático será otro de los problemas a los que se enfrentará Hollande. Ha lanzado una iniciativa para crear una Comunidad Europea de la Energía y ha pedido que la Unión Europea reduzca sus emisiones de CO2 en un 40 % antes de 2030 y en un 60 % en 2040. Para ello, se necesita aumentar más de un 20 % el uso de las energías renovables, como está previsto.

Por otra parte, Francia, candidata a albergar la cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima en 2015, se compromete a buscar la firma de un nuevo protocolo contra el cambio climático.

Hollande planea también promover la tasa carbono en las fronteras de la UE para penalizar a los productos importados, así como una tasa ecológica para ampliar la financiación de la protección social.

En cuanto al gas de esquisto, Hollande ha afirmado que la fractura hidráulica, única técnica conocida hoy, supone riesgos graves para la salud y el ambiente. Ha prometido, por tanto, que en sus cinco años de mandato Francia no explorará ni explotará hidrocarburos no convencionales.

El mayor problema al que se enfrentará Francia es la excesiva dependencia de la energía nuclear. Debe buscar alternativas rápidas. Ya ha anunciado nuevas plantas de energía solar y eólica en alta mar. Actualmente, las renovables solo cubren el 13 % del consumo energético.