La Unión Europea veta la madera ilegal
Cuesta entender que no se haya hecho antes, pero lo cierto es que hemos tenido que esperar hasta ahora para que la madera talada de forma ilegal haya quedado expresamente prohibida en la Unión Europea. Pero, al margen del imperdonable retraso en esta medida, hay que reconocer que gracias a la entrada en vigor de la nueva normativa se minimizan las posibilidades de que se comercialice con productos madereros, sean o no importados.

Cuando una empresa u operador introduzca madera en la cadena de suministro que pudiera ser ilegal según determinados criterios, la legislación establece que éste deberá aportar la necesaria información que acabe con toda sospecha.

Además, los operadores que compren o vendan madera en el mercado europeo deberán llevar un registro de sus actuaciones para mejorar la trazabilidad de la madera, lo que permitirá seguir la pista desde el árbol antes de talarlo hasta su mismo procesamiento, pasando por cada uno de las fases de la cadena productiva.

Reducir el riesgo

El mercado europeo, de este modo, se blinda legalmente frente a los desmanes y tropelías que se cometen en el mercado maderero, si bien la nueva legislación todavía debe demostrar su eficacia para poder valorarse tan positivamente como sería deseable. Aunque, lógicamente, incluso en el mejor de los casos no se acabará con la comercialización de madera ilegal, si bien se reduciría el riesgo de que ello ocurra.

La Unión Europea veta la madera ilegal
Un avance que, en este sentido, repercutiría en positivo a nivel europeo e internacional, no sólo frente a la deforestación sino también, de forma indirecta, con respecto a las economías de subsistencia de comunidades locales, ayudando a disminuir al tiempo las emisiones de carbono y, por ende, a frenar el cambio climático.

La nueva normativa acepta la madera con la licencia válida FLEGT o el permiso Cites, algo que facilitará el control, sin duda. Por último, la UE refuerza estas medidas con la firma de acuerdos de cooperación con algunos de los principales países productores, como Indonesia, Camerún, Liberia, Ghana, Congo y la República Centroafricana.