La vergüenza del embalse de Jánovas
Pocos valles tan hermosos como el del río Ara podemos encontrar en la península ibérica. El Ara, que etimológicamente significa “valle frío”, nace en la frontera con Francia, en la Sierra de Sandanerlo, desciende por el congosto de Bujaruelo y pasa por los pueblos oscenses de Torla y Broto, para, ya serenado en los llanos de Sarvisé, continuar por Fiscal, Lacort, Lavelilla, Jánovas y Boltaña, hasta desembocar en el Cinca a la altura del pueblo medieval de L’Aïnsa.
La vergüenza del embalse de Jánovas

Ya en 1917 surgió la idea de la construcción de un embalse en el cauce del Ara, en concreto en la llamada “Cerrada de Jánovas”, que se encuentra tan sólo a 9 kilómetros en línea recta del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Durante varias decenas de años esta idea quedó arrinconada, pero en los años 60 volvió a retomarse y esta vez sí se llevaron a cabo actuaciones drásticas: se expropiaron terrenos y pueblos enteros, hecho que terminó en 1985 con la expulsión de la última familia que vivía en la zona.

Pero la empresa Iberduero y, desde 1994, Eléctricas Reunidas de Zaragoza, nunca construyeron el pantano. Tampoco hizo nada la Confederación Hidrográfica del Ero. Sin embargo, los pueblos expropiados siguieron desiertos y las antaño firmes casas de piedra, hogar de familias durante generaciones, se desmoronaron, víctimas de la lluvia, el frío, las zarzas y la indiferencia gubernamental.

La vergüenza del embalse de Jánovas
Hace unos doce años tuve ocasión de hablar con una antigua vecina de Jánovas, quien me confesó que el proyecto del embalse destrozó las vidas de cientos de personas, incluida la suya propia. Estas gentes tan apegadas a sus tierras tuvieron que reubicarse donde pudieron. De poco les sirvieron las ridículas indemnizaciones.

La “buena” noticia es que en el año 2.008 el ministerio de Medio Ambiente anunció que las tierras y casas expropiadas en Lacort, Jánovas y Lavelilla serán devueltas a sus antiguos propietarios; eso sí, tras haber devuelto las indemnizaciones que recibieron incrementadas unas treinta veces. Faltaría más.