La vida en agua dulce se extingue
Los ecosistemas de agua dulce se están colapsando y así lo aseguran los expertos. Según los responsables, la tasa de extinción de las especies de agua dulce es entre cuatro y seis veces superior a la de sus familiares terrestres y marinos.

Partiendo de esta premisa muchos expertos en el tema dicen que la biodiversidad de agua dulce se encuentra “al borde de una gran crisis”. Cada vez más pruebas científicas confirman que la biodiversidad de agua dulce se encuentra al borde de una gran crisis.

¿Y quién ha provocado esto? Sin lugar a dudas nosotros, los humanos, con el crecimiento de la población, el desarrollo industrial y agrícola que han sometido a estos ecosistemas a una gran tensión. Su hábitat es una recurso cada vez más escaso que se gestiona en muchos lugares de forma perjudicial. Los altos niveles de extracción de agua dulce, el drenaje de los humedales o la canalización de los ríos impide el desarrollo normal de las especies que viven en estos hábitats.

Unido al problema del agua podemos encontrar la deforestación, que conduce a la sedimentación, la introducción de especies invasoras, el calentamiento global, la sobreexplotación de los recursos pesqueros o la fragmentación de los ecosistemas naturales de la ribera que han dado lugar a que se produzca esta delicada situación.

Los responsables concluyen con estos datos que el objetivo de frenar en 2010 la pérdida de biodiversidad no será factible de ninguna manera.

La diversidad de especies de agua dulce es muy alta comparada con la de otros ecosistemas ya que en un espacio reducido (el 0,8% de la superficie mundial) vive el 10% de todos los animales. Esta diversidad tan rica proporciona a los seres humanos muchos bienes y servicios importantes: nos da alimentos agrícolas y pesqueros, agua potable, reduce las enfermedades, provee materiales de construcción e incluso nos protege de las inundaciones y de la erosión. Cabe decir también que muchísimas poblaciones de todo el mundo dependen por completo de los recursos que proporcionan estos ecosistemas.

Los ecosistemas de agua dulce y sus especies también son indispensables en la lucha contra el cambio climático, pues se calcula que absorben alrededor del 7% del dióxido de carbono (CO2) que los seres humanos expulsan a la atmósfera cada año. La disminución del número de estas especies y la eliminación paulatina de sus hábitat naturales pueden llegar a repercutir notablemente en el equilibrio del CO2.

¿Cómo podemos prevenir la extinción de la vida de agua dulce?

– Aumentado la investigación de las especies y precisando su ubicación, principales amenazas contra las que – tiene que luchar o la población. Los estudios de campo o el aumento de expertos locales son esenciales para poder conocer la biodiversidad y conservarla.
– Mediante la ayuda de los consumidores, con una concienciación de la importancia de estas especies.
– Gestionando de manera sostenible los recursos hídricos pues el agua dulce es un bien cada vez más demandado y escaso.
– Designando áreas protegidas específicas para las especies de agua dulce.

La vida en agua dulce se extingue