Las amenazas ambientales globales se disparan
La última evaluación ambiental de la ONU a nivel mundial nos alerta de lo tocado que anda, si bien aún hay algo que podemos hacer al respecto. Básicamente, se trata de soltar el pie del acelerador y pararse a reflexionar sobre qué estamos haciendo y las consecuencias que de ello se derivan. Pero, sobre todo, la clave es actuar.

¿Pero, actuar para qué, dónde, cómo? El estudio enumera una serie de amenazas que pueden considerarse comunes en todo el mundo, y frente a las que se puede hacer causa común.

Más allá de mencionarlas, la particularidad del estudio, titulado “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-6): Evaluaciones Regionales”, está en su advertencia sobre la velocidad de los acontecimientos.

De acuerdo con el informe, realizado por más de un millar de científicos de todo el mundo dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cambio ambiental que está afectando al mundo ocurre a una velocidad mucho más rápida de lo que se creía.

Impactos del cambio ambiental

El impacto ambiental producido por el deterioro del entorno ocasionado por el ser humano puede , en efecto, tiene distintas caras, a cual más alarmante. Entre otros, el daño a los ecosistemas marinos, los eventos extremos asociados al cambio climático o las consecuencias aparejadas a un aumento de la contaminación atmosférica.

Las amenazas ambientales globales se disparan
Las amenazas ambientales comunes, según el trabajo, están intensificándose rápidamente en casi todas las regiones del mundo. Como problemas principales a combatir se citan la sobrepoblación, la imparable urbanización, un nivel de consumo insostenible, la desertificación, la degradación de la tierra y el cambio climático.

Las amenazas ambientales globales se disparan
Como consecuencia de ello, el mundo debe afrontar desafíos hasta ahora inéditos. Además de la amenaza de inseguridad alimentaria y geopolítica que ello supone, la crisis hídrica está siendo cada vez más grave.

Avance del cambio climático

El cambio climático es uno de los dramas ambientales protagonistas de este estudio, el informe más exhaustivo del PNUMA sobre el estado ambiental de la Tierra. Y su veredicto es claro: “Se está produciendo a un ritmo más rápido de lo que se pensaba”, apuntan.

Como no podía ser de otra manera, el trabajo pone el acento en la gran transformación que está sufriendo el Ártico como consecuencia del avance del cambio climático y de las actividades humanas.

Aunque es una de las primeras áreas del mundo en experimentar los desastrosos efectos del calentamiento global, no podemos perder de vista que esta región es un termómetro de lo que nos espera. El resto del mundo, además, se verá afectado por el deshielo, y de hecho sus efectos ya están empezando a dejarse sentir en todo el planeta.

El calentamiento en el Ártico es un fenómeno que arroja cifras que asustan: desde 1980 éste ha aumentado al doble de la media mundial desde 1980 y el hielo marino no deja de descender en verano.

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Desde un punto de vista constructivo, el director ejecutivo del PNUMA, Achin Steiner, señala que el informe ayuda a hacer luz para encontrar soluciones.

Su análisis a nivel regional facilita especialmente esa toma de decisiones prácticas que puedan hacer frente a estos problemas ambientales. Y es que si bien las consecuencias de este uso irracional de los recursos naturales se deja sentir a nivel global, las particularidades de cada región ayudan a establecer prioridades a la hora de combatirlo.

Steiner afirma que identificar estas “preocupantes tendencias” permite conocer mejor el estado del medio ambiente en el mundo, con lo que también será más fácil buscar soluciones, encontrar herramientas que permitan “evitar el daño que se le está haciendo a nuestro planeta”.

No reaccionar, sin embargo, podría ser catastrófico. En palabras del experto:

Si las tendencias actuales continúan y el mundo no habrá soluciones que mejoren los patrones actuales de producción y consumo, y si no utilizamos los recursos actuales de forma sostenible, entonces el estado del ambiente en el mundo continuará declinando.

Es esencial que comprendamos la velocidad del cambio ambiental sobre nosotros y que comencemos a trabajar con la naturaleza, en vez de hacerlo contra ella, para abordar una gran variedad de amenazas ambientales frente a nosotros.

¿Hacia una catástrofe planetaria?

Que nos acercamos al precipicio no es una novedad. Son numerosos los estudios que inciden en este mismo tema. Fue sonado, por ejemplo, el publicado por la NASA hace un par de años, dando la razón a estudios anteriores que anunciaban una destrucción planetaria inminente.

Una reciente investigación del Museo Nacional de Historia Natural de París no duda en afirmar que la sexta gran extinción está ocurriendo.

Otro de los estudios, pongamos por caso, concluye que la Tierra ya ha rebasado cuatro de los nueve límites o procesos planetarios que garantizan su estabilidad.

Puesto que seguimos empeorando, la falta de equilibrio aumentará y desaparecerá la armonía global, según un estudio de la Escuela McGill de Medio Ambiente de Canadá. Es decir, la actividad humana hace peligrar cuatro de los procesos cruciales para mantener la estabilidad del planeta.

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Stephen Hawking también insiste en esta misma idea poco menos que apocalíptica. Según el reputado científico, habida cuenta de lo devastadores que somos, la solución es casi una utopía. Hasta tal punto que la humanidad solo tiene una salida: hacer las maletas y mudarse a otros planetas.

Pero incluso Hawking deja una puerta abierta a la esperanza, advirtiendo que el tiempo corre en contra. A su juicio, pese a creer improbable una reacción a la desesperada, hacerlo sería la única manera de preservar la sostenibilidad del planeta. De otro modo, sin una reacción urgente y efectiva, el hombre y un sinfín de especies estaremos sentenciados a sucumbir a su propia naturaleza depredadora y explotadora.