Las ballenas usan el paso ártico abierto por el deshielo
Desde hace poco, se encuentra abierta la ruta que une los océanos Atlántico y Pacífico por el Ártico, debido a la disminución de hielo que se ha producido en la zona. Los seres humanos pueden pasar para trasladar mercancías o pasajeros y ahorrarse un camino más largo. Pero las ballenas se han adelantado y ya están cruzando esta ruta que, de momento, hasta que no vuelva a aumentar la masa de hielo, seguirá abierta.

Científicos vigilan a través de satélites a los grandes cetáceos y han confirmado que el derretimiento del océano Ártico ha abierto dicha vía a las ballenas. A pesar de todo, para los barcos, la ruta aún se considera peligrosa. Las ballenas boreales o ballenas de Groenlandia (Balaena mysticetus), más valientes o mejor adaptadas, sí se atreven.

El nivel de derretimiento de hielo en el Ártico ha batido récords este año. El doctor Mads Peter Heide-Jorgensen, del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, ha señalado que es bastante probable que el bajo nivel del hielo en el verano fuera lo que impulsó la migración en la zona. También señala que se han encontrado restos de cráneos que indican que este intercambio entre el Atlántico y el Pacífico no es la primera vez que ocurre, ya se produjo en otros períodos climáticos.

Entre 2001 y 2010 los científicos colocaron transmisores de señales en 180 ballenas en el oeste de Groenlandia, Alaska y la costa occidental de Canadá. Ya en 2002 se tuvo la primera noticia de que las ballenas estaban intentando pasar por la ruta: un ejemplar juvenil de Groenlandia, de 12 metros de largo, recorrió hasta un tercio de la misma. Cuatro años después, un adulto macho de 14 metros al que se había colocado un transmisor en Point Barrow, Alaska, fue detectado 800 kilómetros al este del punto alcanzado por la ballena de Groenlandia. En agosto del año pasado, dos adultos machos del oeste de Groenlandia y de Alaska, de 15 y 17 metros de largo, ingresaron al Ártico canadiense en el verano.

De todas las especies de cetáceos, las ballenas boreales son las mejor adaptadas a la región ártica. Pueden moverse durante meses sin comer porque su capa de grasa tiene casi medio metro de ancho. Así que pueden desplazarse por el paso del noroeste sin necesidad de alimentarse.

Las ballenas boreales no tienen rutas de migración fijas. No se puede saber, por tanto, si, en el futuro, se adaptarán al deshielo veraniego del Ártico en caso de que siga aumentando. Pero la gran pregunta es qué ocurrirá con sus fuentes de alimento. Sin duda, el movimiento de las ballenas boreales es una señal de que otros organismos marinos han comenzado intercambios entre el Pacífico y el Atlántico a través del Ártico.