Las bolsas biodegradables no son una buena solución
Muchos países comienzan a retirar por completo las bolsas de plástico de sus comercios. Pero, a partir de esta premisa, hay dos formas de afrontar el futuro a partir de ahora: la medio buena y la mejor. Porque no se trata sólo de no usar bolsas que no se degradan en muchos años. Se trata de reutilizar todo lo posible las bolsas. Para sustituir las bolsas de plástico se está recurriendo a bolsas biodegradables que también son de un solo uso. Y así se avanza poco. Grupos ecologistas como Amigos de la Tierra piden, por ello, la prohibición de su distribución gratuita.

En España, la propuesta del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de sustituir las bolsas de plástico por otras hechas de materiales biodegradables en el recientemente aprobado Proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados ha vuelto a poner la discusión sobre la mesa.

Las bolsas de un solo uso, que la inmensa mayoría de los comercios distribuyen gratuitamente a sus clientes, son el símbolo de una cultura que hay que desterrar de una vez por todas, la cultura de usar y tirar, un modo de vida que ignora la reutilización. Se necesitan 12 millones de barriles de petróleo para producir los 100 billones de bolsas que se consumen anualmente en España. Además, solo un 10% de las bolsas de plástico son recicladas, mientras el resto acaban en vertederos e incineradoras, desperdiciando recursos naturales y contaminando atmósfera, suelo y agua.

Para Amigos de la Tierra, la sustitución por otro material biodegradable no es una solución, ya que lo único que se va a conseguir es trasladar la demanda de recursos naturales para la fabricación de las bolsas del petróleo al papel o a cultivos de maíz y patata. Es decir, que se va a seguir abusando de los recursos, aunque éstos no sean contaminantes. Y, por desgracia, en este planeta los recursos naturales son cada vez más escasos. Por tanto, hay que reducir el uso de los recursos, y no sustituir unos por otros.

También quieren hacer hincapié en que los acuerdos voluntarios no funcionan. Las campañas puestas en marcha por numerosas empresas durante este pasado año 2010 no han tenido apenas resultados. Se necesitan medidas mucho más exigentes. Señalan como ejemplo el caso irlandés: con acuerdos voluntarios, se alcanzó una reducción del 5% en las bolsas distribuidas, sin embargo, con la imposición de una tasa de veinte céntimos de euro por bolsa la reducción fue del 95%.

La mejor opción: usar el carrito de la compra, como se ha hecho toda la vida.