Las grandes compañías eléctricas españolas no quieren el autoconsumo
El Sol sale cada día para todos los habitantes de la Tierra. No pertenece a nadie, como tampoco pertenece a nadie la energía que nos llega del astro. El Sol es la fuente de energía universal y la mejor forma de desarrollar el autoconsumo energético en los hogares. Sobre todo, en países como España, que cuentan con muchas horas de Sol al año.

Entonces, ¿por qué no se impulsa ese autoconsumo? Sería beneficioso para el medio ambiente, para la economía, para muchas empresas del sector, para los particulares, para rebajar el consumo energético del Estado y disminuir el déficit. Casi sería una medida win-win, donde (casi) todos ganan. Las únicas que no ganan son las grandes compañías energéticas como Gas Natural Fenosa, Endesa e Iberdrola, que forman un oligopolio de facto.

El Gobierno de España ha prometido regular el autoconsumo. Pero la ley se demora. La clave está en la normativa de balance neto. El balance neto facilitaría que cada consumidor se autogenerara su electricidad y que, la sobrante, la pudiera vender a la red.

El único problema del autoconsumo con energía solar es la noche. Se necesitan baterías para almacenar la energía generada que no se usa. Hace años, un sistema así no era rentable. Pero en la actualidad sí lo es.

El precio de la electricidad casi dobla el de hace cinco años, a lo que hay que sumar la enorme bajada de costes de la generación solar fotovoltaica, que hace que una instalación, incluso con baterías, sea más económica que comprar la electricidad a la compañía eléctrica. En definitiva, la solar es rentable. ¿Para qué pagar, pues, a una compañía eléctrica que, además, puede estar generando esa electricidad a partir de fuentes sucias como el carbón o la nuclear?

Pero podría ser aún más sencillo. Si se permite conectar la instalación solar fotovoltaica a la red, se podría prescindir de baterías. Más barato aún. Un paso más sería poder vender la energía sobrante a la red: se amortizaría mucho antes la inversión.

Cada hogar se podría convertir en un pequeño productor eléctrico. Los beneficios para el país que impulse este sistema serían enormes. ¿Qué hará el Gobierno español? ¿Favorecer a las grandes empresas eléctricas o al ciudadano medio, a las pymes del sector solar y al medio ambiente?

Algunos cálculos prevén que una instalación con un coste de 7.500 euros, con una adecuada legislación sobre el balance neto, generaría, al cabo de 25 años, la electricidad equivalente a 31.757 euros.