Las granjas de bilis de oso disminuyen en Corea del Sur
Traigo dos noticias sobre la cruenta e inefable industria de bilis de oso, una buena y una mala. La buena es que este deleznable negocio está contrayéndose en Corea del Sur, si bien no ocurre lo mismo en China, lo que, sin duda, es una pésima noticia.

El decrecimiento del mercado que comercia, casi siempre de forma ilegal, con la bilis de oso para su uso en la medicina tradicional asiática podría estar empezando a temblar. O quizás sólo sea algo coyuntural, pero lo cierto es que a día de hoy las granjas de osos en Corea del Sur podrían tener los días contados, según un informe publicado en el portal de noticias Dong-A Ilbo.

Lo que está claro es que si la demanda sigue existiendo, el futuro de los osos seguirá siendo más negro que su mismo pelaje. Es decir, si la vejiga y la vesícula biliar de estos animales siguen vendiéndose a precios desorbitados para fabricar medicinas y pócimas milagrosas que supuestamente curan enfermedades como la epilepsia o acaban con problemas de calvicie o impotencia, aunque no tienen respaldo científico alguno.

Precisamente, la falta de demanda en Corea del Sur ha hecho caer los precios brutalmente, y es la que está haciendo desistir a los mismos dueños de las granjas, que incluso han llegado a proponer al gobierno que eutanasie a los osos para acabar con las granjas, sin respuesta positiva por los altos costes que ello supondría. Por otro lado, el mantenimiento de las mismas es muy caro pues, entre otras cosas, según la legislación del país, los osos no pueden ser cosechados hasta que no cumplen sus diez años. Mientras llegan a esa edad, por ejemplo, su alimentación no baja de los 1.700 dólares mensuales.

Por suerte, la opinión pública rechaza de forma radical estas granjas del horror. Hasta tal punto llegan a detestarlas que una encuesta realizadas en 2011 por la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales arrojó resultados de impopularidad cercanos a la totalidad de la población. En concreto, el 90 por ciento de los surcoreanos consideraba estas granjas lugares inhumanos y eran partidarios de poner fin a esta práctica.

Bilis, patas y carne de oso

Pero no es oro todo lo que reluce, porque si bien la gente se manifiesta en su contra, también es cierto que el 30 por ciento de los turistas surcoreanos que viajan a China no dudan en violar el derecho internacional de leyes comerciales cuando compran bilis de oso a mansalva. ¿Una doble moral? Quizás, pero lo cierto es que el comercio en el país ha caído hasta hacerlo poco rentable. Por contra, en China el oso sigue siendo un negocio floreciente, y no sólo por su bilis, sino también por sus patas o su carne. Por lo tanto, si en Corea del Sur se cierran las granjas de oso podremos celebrarlo, pero en realidad el comercio legal e ilegal seguirá vivito y coleando, siendo China su principal exponente.

Aunque el comercio de productos de oso choca con la protección legal que los reconoce como especie en peligro de extinción, hay exenciones que los granjeros supieron aprovechar para crear estos abominables lugares, donde los osos sufren maltratos y tormentos indecibles por culpa de la superchería de la medicina asiática tradicional.