Las malas hierbas no son tan malas
Las malas hierbas, que en el lenguaje científico se denominan plantas arvenses, son perjudiciales para la agricultura. Hay que quitar las mañas hierbas, dicen los que cuidan de cultivos y jardines. Las malas hierbas disminuyen el rendimiento de los cultivos porque, lógicamente, absorben agua, sales minerales y cualquier otro recurso. Ahora bien, un reciente estudio ha comprobado que la biodiversidad de este tipo de hierbas no se ve alterada por el tipo de técnica de laboreo utilizada para los cultivos.

El trabajo ha sido realizado por científicos del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) y ha sido publicado en Agriculture, Ecosystem & Environment. Compara tres sistemas de cultivo: el de labranza tradicional, el de mínimo laboreo y el de no laboreo. Los métodos se han llevado a cabo en un sistema de cultivo de cereal-leguminosa situado en un clima mediterráneo, en la región central de la Península Ibérica.

Según la investigación del CSIC, los niveles de biodiversidad mantenidos bajo los tres sistemas de cosechado son prácticamente iguales. Los valores, expresados en función del número de especies y de su frecuencia en el terreno, son de 1,26 para el laboreo tradicional, 1,29 para la conservación mínima y de 1,14 para el de no laboreo, con una presencia de 30, 31 y 34 especies diferentes, respectivamente. Cuantas más especies aparecen en un sistema y mayor es su frecuencia sobre el terreno, el nivel del índice de biodiversidad es más elevado.

Estos datos corresponden a un periodo de 23 años, convirtiéndose así en el primer trabajo que estudia la biodiversidad de las malas hierbas a largo plazo. En estudios previos, a más corto plazo, se sugería que el sistema de no laboreo, que es el menos agresivo, es el que más conserva la biodiversidad de las malas hierbas. Este nuevo estudio refuta esta idea.

Aunque las malas hierbas siempre se han considerado perjudiciales para la agricultura, también tienen efectos positivos (como todo en la naturaleza, cabría añadir). Este tipo de plantas benefician al ecosistema agrario, ya que sirven de refugio y alimento para muchas especies de aves e insectos polinizadores. Por tanto, quizá sea más beneficiosos para la agricultura y el medio ambiente en general, no erradicar por completo las malas hierbas, sino tratar de encontrar un equilibrio entre una producción óptima de las cosechas y el buen funcionamiento de todo el ecosistema.