Las nucleares no son seguras según un informe de la UE
Tras el desastre de Fukushima, el resto del mundo miró su propio territorio y se planteó la posibilidad de que se ocurriera algo similar. Europa concentra una buena parte de las centrales nucleares del mundo. La Unión Europea decidió entonces hacer pruebas de seguridad (que llamaron “pruebas antiestrés” porque quedaba políticamente correcto, no había necesidad de infundir miedo entre la población) a sus centrales nucleares.

La Comisión Europea tiene listo ese informe. El borrador del texto se presentará esta semana. El informe es duro con la energía atómica y señala que los 134 reactores europeos deberán invertir, cada uno, entre 20 y 300 millones de euros en mejorar la seguridad. La cifra total oscilará entre 10.000 y 25.000 millones.

El documento, lógicamente, ha generado malestar entre los reguladores nucleares de cada Estado, ya que consideran el informe como exagerado. Además, acusan al comisario de Energía, el alemán Günther Oettinger, de ser antinuclear y de tener intereses personales.

Los eventos de Fukushima, dice el informe, revelaron asuntos conocidos y recurrentes: fallos de diseño, insuficientes sistemas de emergencia, errores humanos, planes de contingencia inadecuados y comunicaciones pobres. El borrador debe ser enviado al Consejo Europeo.

Para elaborar las pruebas de resistencia, equipos internacionales visitaron 24 de las 68 centrales nucleares europeas. Hay cuatro reactores que pueden funcionar menos de una hora en caso de pérdida de suministro eléctrico o sumidero de calor, que es lo que originó el accidente de Fukushima: Oilkiluoto, en Finlandia, y Forsmark, en Suecia.

En cuanto a las cinco centrales españolas, el informe aconseja implantar o mejorar la instrumentación sísmica de los emplazamientos. Además, carecen de sistemas de filtrado de venteo de la contención (lo que evita que el hidrógeno pueda salir al exterior) y no tienen sala de control de emergencia por si la habitual se vuelve peligrosa por fuego o por un escape radiológico. De Ascó, Cofrentes, Garoña y Vandellòs, señala que no disponen de sistemas pasivos para prevenir una explosión de hidrógeno (u otros gases combustibles). Y de Trillo señala que su procedimiento de gestión de emergencias no incluye todas las posibilidades.

Cabe señalar que la Comisión no tiene competencias en el asunto nuclear. Pero el informe puede hacer mover ficha a los Estados. El informe es duro con el sector: “Después de los accidentes de Three Mile Island (1979) y Chernóbil (1986), hubo un acuerdo sobre las medidas para proteger las nucleares. Las pruebas de resistencia han demostrado que incluso hoy, décadas después, la implantación de esas medidas sigue pendiente en algunos Estados”.

En la Unión Europea no hay un consenso respecto al tema: Francia es el país con más centrales nucleares, mientras que Italia, Austria y Alemania, ya han fijado una fecha de cierre para sus nucleares.