Las polillas atacan los museos británicos
En los últimos cinco años se ha visto un aumento notable en la presencia de polillas y otros insectos en varios museos del Reino Unido. Algunos expertos apuntan como posible causa el calentamiento global, mientras que otros piensan que la causa puede ser la prohibición del uso de insectidas. Sea por lo que sea, el caso es que es un problema grave y los expertos debaten cómo solucionarlo.

En los museos hay objetos recolectados por todo el mundo que, en la mayoría de las ocasiones, son irremplazables. No es un problema exclusivo de los museos británicos, pero en ese país sí ha aumentado hasta límites insospechados. Lo que más gusta a las polillas son ropas y telas antiguas. Los insectos miden unos ocho milímetros: las pequeñas son las que más ropa comen.

El Museo Pitt Rivers es uno de los centros más afectados. En su interior, las colecciones de antropología y arqueología de la Universidad de Oxford sufren las consecuencias de la plaga de polillas. Ya en 2005, las polillas infectaron una vitrina completa pero el problema se ha extendido a todo el museo con una velocidad de vértigo. Muchas de las vitrinas de este museo contienen fibras naturales, como cabellos y piel, precisamente el alimento favorito de las larvas de este insecto.

El Museo de Londres tiene varias colecciones que pueden peligrar ante un ataque de las polillas. En este museo se encuentra el famoso vestido de Ann Fanshawe, hija del alcalde de Londres y datado en 1751. Se realizan continuas inspecciones para comprobar que no se deteriora por la acción de las polillas. Sólo encontrar un par de ejemplares puede suponer riesgo de plaga, pues estos insectos se multiplican muy rápido.

Las polillas buscan lugares oscuros y calientes. Algunos expertos echan parte de culpa a la calefacción de los edificios. Hace años, cuando los museos carecían de calefacción, hacía frío en las salas y las polillas no podían sobrevivir.

También hay que señalar que algunos insecticidas, como uno llamado Dichlorvos, han sido prohibidos porque se comprobó que eran cancerígenos.

Se están probando nuevos métodos de exterminio, como las trampas de feromonas, las sustancias químicas que liberan las hembras para atraer a los machos. Se coloca un pegamento especial y los machos atraidos por el olor quedan atrapados. Otro método que se está utilizando es enfriar los objetos en compartimientos refrigerados: a una temperatura de 30º C bajo cero la mayoría de los insectos muere en un período de tres días.