Las praderas submarinas almacenan el doble de carbono que los bosques
Los ecosistemas son un sumidero excepcional de carbono, esto es algo que la ciencia tiene claro desde hace la tira. Además, sucesivos estudios han ido revelando la distinta capacidad de almacenamiento que tienen los diversos hábitats, tanto terrestres como marinos. Dentro de este contexto, un nuevo hallazgo señala que los pastos marinos pueden almacenar el doble de carbono que los bosques templados y tropicales del planeta.

Llevada a cabo por un equipo internacional, entre los que se encuentra el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la investigación es pionera en realizar un análisis global de este fenómeno tras analizar 946 praderas submarinas distribuidas por todo el planeta.

Sus conclusiones han sido que las plantas que rodean las costas pueden enterrar hasta 830 toneladas de carbono por hectárea en el suelo que albergan debajo. Por contra, un bosque tropical tan sólo almacena de media alrededor de 300 toneladas por hectárea.

Los resultados del estudio nos dan una razón más por la que merece la pena cuidar los océanos y, concretamente, uno de sus ecosistemas más amenazados, como son las praderas submarinas, que acaban de revelarse como una valiosa reserva de carbono. Su principal enemigo es la contaminación en forma de sedimentación provocada por escorrentía de las cuencas, la escorrentía agrícola o la deforestación, y de supervivencia depende todo un ecosistema marino que viven en ellas. Y una cifra para hacernos una idea del peligro de extinción que las amenaza: actualmente, en todo el mundo únicamente quedan unos 177 mil kilómetros cuadrados de praderas submarinas.

Las praderas submarinas almacenan el doble de carbono que los bosques
Recordemos que los bosques, incluidas las praderas terrestres o los espacios verdes urbanos, son sumideros de carbono de vital importancia para combatir el cambio climático, siempre y cuando sean masas forestales maduras. Del mismo modo, varios estudios han encontrado que los bosques tropicales son mejor opción que los situados en zonas elevadas o templadas. Y, por pasiva, la deforestación no sólo interrumpe e impide la absorción de carbono, sino que además es responsable de casi una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin duda, verde es vida.