Las refinerías de petróleo de Luisiana tienen accidentes casi todos los días
El petróleo en crudo hay que transportarlo y procesarlo para que se pueda utilizar como combustible o para otros usos. Ya en el transporte y en la extracción se han producido algunos de los peores desastres medioambientales de la historia, como el vertido del Prestige o, más recientemente, el del golfo de México. Pero cada día se producen accidentes de menor calibre mientras se procesa el combustible sucio.

En Luisiana, Estados Unidos, las refinerías de petróleo tienen una media de 6,3 accidentes a la semana, lo que supone más de 6 de cada 7 días. Es decir, casi todos los días. El pasado año, las 17 refinerías y las dos plantas químicas sufrieron 327 accidentes, emitiendo más de 1.000 toneladas de contaminación a la atmósfera, incluyendo sustancias tóxicas como benceno y azufre.

Además, la industria del petróleo, sólo en dicho Estado, vertió casi 50 millones de litros de agua contaminada. Así lo señala en un informe la organización sin ánimo de lucro Louisiana Bucket Brigade, que ha reunido en un mismo documento los datos de los informes de los accidentes de las refinerías.

Casi la mitad de los accidentes fueron provocados por malas condiciones climatológicas, entre otros eventos, el huracán Isaac, lo que no deja de ser paradójico: la industria que más contribuye al cambio climático se ve atacada por los fenómenos climatológicos. Casi un tercio de los fallos fue por error en los equipos. El 12% restante fue causado por cortes de energía, otra ironía de la vida.

Muchos accidentes se ocultan

Las refinerías de petróleo de Luisiana tienen accidentes casi todos los días
Anne Rolfes, directora Bucket Brigade, comenta: “cada año, nuestro estado sufre la contaminación y la industria petrolera obtiene beneficios”. Además, es bastante probable que otros muchos accidentes ocurridos en las refinerías no se hayan denunciado o se hayan encubierto.

Un caso fue el vertido de materiales en las instalaciones de ExxonMobil en Baton Rouge, donde un informe inicial aseguraba que se habían derramado menos de 10 libras de benceno a la hora, tal y como exige la ley. Pero, en realidad, el derrame fue de más de 31.000 libras.