Las religiones pueden ayudar a frenar el cambio climático
Nigel Crawhall trabaja para la Secretaría de Pueblos Indígenas de África Comité de Coordinación (IPACC) de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y tiene una aproximación original a la problemática, en especial, a la comunicación, de la mitigación y adaptación al cambio climático. Los objetivos globales de los países de reducción de emisiones de carbono para frenar el cambio climático no se han cumplido, así que más vale plantear nuevas ideas.

Los científicos están frustrados, señala Crawhall. La evidencia sobre el cambio climático no tiene discusión desde hace años, pero los responsables políticos actúan como si no pasara nada. Es más, muchas naciones industrializadas y emergentes siguen oponiéndose a establecer límites de emisión de carbono porque, para ellos, es más importante el crecimiento económico.

Aun si partiéramos de la premisa de que el crecimiento económico es beneficioso (para el medio ambiente, para la sostenibilidad de la humanidad), incluso ese crecimiento es posible al mismo tiempo que se reducen las emisiones de carbono. Entonces, ¿por qué se fracasa?

Crawhall cree que la evidencia científica no es suficiente para transmitir la urgencia de tomar medidas contundentes ante el cambio climático. Por ello, apuesta por otro método de comunicación alternativo: la religión. Las religiones puede transmitir valores que lleven a un comportamiento más comprometido en temas medioambientales, tanto por parte de la ciudadanía en general como por parte de los líderes políticos.

Creencias en favor de la naturaleza

Quizá en Europa, en Canadá o en Japón esto parezca poco efectivo. Pero los líderes políticos de otros lugares, en especial en África, pueden tomar decisiones políticas dictadas por sus creencias religiosas (aunque, la verdad, tampoco hay que irse tan lejos: en países del sur de Europa como España e Italia, o en otros como Polonia, Irlanda o Estados Unidos, ocurre algo similar). Así, la idea sería usar estas creencias en favor de la naturaleza.

Lo cierto es que, si se toma en cuenta lo que dicen los libros sagrados de las diferentes religiones, se da mucho valor a la conservación de los recursos naturales de los que dependemos. Esta conservación de la naturaleza significa casi un mandamiento religioso en el cristianismo, el islam, el judaísmo, el budismo y el hinduismo. La creación (sin importar qué dios sea el responsable) y la abundancia natural son dones que tenemos la obligación de respetar, apreciar y, por supuesto, proteger.

¿Las diferentes religiones del mundo unidas por su respeto al medio ambiente? ¿Por qué no? Quizá sea lo único en lo que van a estar de acuerdo.