Las subvenciones europeas a la pesca acabarán con el sector
La organización por la conservación marina Oceana ha hecho público un informe en el que revela las cantidades reales de subvenciones distribuidas por la Unión Europea y los estados miembros al sector pesquero. Seǵun dicha organización, las cifras reales son hasta tres veces superiores a los números oficiales facilitados por la Comisión Europea, ya que sólo incluyen el Fondo Europeo de la Pesca (FEP), y no la contribución individual de los estados miembros. Así, sólo en 2009, las subvenciones al sector pesquero europeo superaron los 3.000 millones de euros, es decir, una cantidad equivalente al 50% del valor de todas las capturas desembarcadas en la Unión Europea.

El sector español fue el que más subvenciones recibió en 2009, con un total de 733,9 millones de euros, más del doble de lo que recibió el segundo país más subvencionado, que fue Francia.

Después de España, los que más subvenciones reciben son Francia, Dinamarca, Reino Unido e Italia. Entre los cinco países recibieron 1,9 millones de euros, esto es, un 57% del total de la UE. Además, trece estados miembros obtuvieron más subvenciones que el valor de las capturas que desembarcaron en sus puertos. Destacan Finlandia, que recibió tres veces más, y Alemania, 1,5 veces más.

El sector pesquero en Europa se encuentra en crisis económica y medioambiental. Económicamente, no es rentable y por eso debe recibir subvenciones para subsistir, mientras que, ecológicamente, no es sostenible, existe una sobreexplotación de los recursos que está dejando sin futuro la pesca europea. Existe por el sistema establecido de subvenciones, precisamente lo que más contribuye a la sobrepesca y a la baja eficiencia económica del sector.

En todo caso, las subvenciones se podrían usar de otra forma. Si se promueve la capacidad de la flota pesquera, se impulsa la sobrepesca y que sea económicamente viable pescar más y más lejos, no se solucionará el problema. Es nevesario una industria pesquera sostenible a largo plazo, que respete los ecosistemas marinos, por lo que hay que eliminar estas subvenciones y destinarlas, en cambio, a la declaración de áreas marinas protegidas, a medidas de control y seguimiento de la pesca y a la investigación científica.

Subvenciones a combustible

Especialmente dañinas son las subvenciones a combustible. Muchas de las flotas europeas sólo pueden funcionar si reciben esas subvenciones. Y, aún así, según un informe económico publicado por la Comisión Europea, entre un 30% y un 40% de estas flotas, a pesar del apoyo económico que reciben, experimentan pérdidas económicas. Esto se produce en el caso de los artes de pesca más destructivos, que son los que más combustible precisan.

Las subvenciones al combustible, así, no solamente promueven la sobrepesca, reduciendo los costes operativos, sino que además permiten pescar más y más lejos de lo que sería económicamente posible sin ellas. Según los cálculos de Oceana, las ayudas a los costes del combustible llegan a unos 1,4 millones de euros. En este caso, es doblemente dañino para el medio ambiente: por permitir e, incluso, impulsar una pesca no sostenible, y por contribuir al uso de un energía contaminante.

En la actualidad, la Política Pesquera Común se encuentra en proceso de revisión. Será el próximo mes de noviembre cuando se tiene previsto publicar un borrador que fije un nuevo modo de financiación. Hay que combatir la enorme ineficiencia de la industria pesquera en Europa y el lamentable estado de los recursos marinos. En otras palabras, la nueva política pesquera común de la UE debe cambiar radicalmente.

La razón para defender la actual políticas es la de siempre: conservar los puestos de trabajo. Pero, en primer lugar, se crearían otros puestos de trabajo que lo compensarían. Y, en segundo lugar, con esta política, a largo plazo el desempleo en el sector sería irremediable: sin peces, ¿qué iban a pescar?