Las tormentas solares afectan a la Tierra
El Sol es como una enorme central de fusión nuclear, parece un astro tranquilo, simple y de luminosidad constante. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que las grandes cantidades de energía que libera provoca diversos fenómenos explosivos en su superficie: son las tormentas solares o geomagnéticas. Esos fenómenos lanzan partículas y campo magnético que viajan por el espacio y pueden llegar al entorno de la Tierra, a pesar de encontrarse a más de 150 millones de kilómetros de distancia.

Las capas más externas del planeta, como la ionosfera o la magnetosfera, son las primeras en recibir las consecuencias de estas tormentas solares, pero en la superficie también se pueden sufrir sus efectos, pudiendo afectar a los sistemas basados en la electricidad. Los satélites, teléfonos móviles o sistemas que permiten volar a los aviones podrían sufrir interferencias, e incluso dejar de funcionar su la energía es muy fuerte.

Algunas tormentas solares pueden ser más bruscas, pues la actividad solar tiene ciclos que cambian cada 11 años. Según un estudio en 2012 podría producirse una tormenta de especial intensidad que pueda afectar a nuestros sistemas, con impactos sociales y económicos. Los científicos aseguran que es muy difícil que se produzcan emisiones que puedan causar una debacle, pero no es algo imposible.

Poder evitar los negativos efectos de estos fenómenos naturales es posible. La solución contra las tormentas solares sería reforzar las redes de suministro eléctrico. El objetivo sería añadir unas pequeñas resistencias en las conexiones de los transformadores, lo que reduciría significativamente las corrientes geomagnéticas.