
No todo lo natural es bueno. En la naturaleza existe una amplia variedad de toxinas generadas o transportadas por microorganismos, plantas, hongos y animales de toda clase. Estas sustancias pueden ser potencialmente tóxicas y generar daños en el organismo, incluso la muerte. Las toxinas han aparecido a lo largo de la evolución como una arma de defensa de algunos seres vivos para garantizar su alimentación y defenderse de los enemigos.
Son mezclas químicas de origen a veces desconocidos pero con una base de proteínas y sustancias de bajo peso molecular, con capacidad para afectar a la presa o del predador. Una de estas toxinas puede interferir en la transmisión neuromuscular o en la circulación sanguínea para poder dominar a la víctima.
Sin embargo, alguna de estas sustancias se utilizan como tratamiento de belleza para eliminar las arrugas, por ejemplo el famoso botóx está basado en la toxina botulínica. Pero un gramo de esta misma toxina si fuera ingerida o inhalada sería capaz mataría a más de un millón de personas: es la sustancia más tóxica que existe en el mundo.
Tanto el reino animal como el vegetal está lleno de toxinas venenosas, algunas se encuentran en animales venenosos, especies vegetales, setas venenosas y en toda clase de bacterias. Por eso, para evitar posibles intoxicaciones es recomendable siempre mantener la limpieza, separar los alimentos crudos de los cocinados y conservar los alimentos de forma correcta.





































