Las Vegas de Madrid, una aberración ecológica y económica
Lo que ya se conoce, antes de existir, como “Las Vegas de Madrid”, el proyecto de un enorme complejo de juegos de azar que ha propuesto a la Comunidad de Madrid el empresario estadounidense Sheldon Aldelson, a través de la plataforma de captación de inversión internacional Promomadrid, prevé la construcción de 36.000 habitaciones de hotel, seis casinos y hasta tres nuevos campos de golf. ¿Tres campos de golf más en una región que está experimentando una sequía de meses? Los ecologistas han puesto el grito en el cielo. Y no precisamente para que llueva.

La organización Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid ha calificado el proyecto como “aberrante” y como “un insulto a los ciudadanos”. Además, la presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, no hace públicas las modificaciones en la legislación que reclama el promotor del proyecto. En su línea, piensa que no tiene que rendir cuentas de sus decisiones políticas a los ciudadanos.

El señor Adelson, el promotor del proyecto y decimosexta fortuna del mundo, según Ecologistas en Acción, pretende construir en Madrid una serie de casinos, para lo que reclama casi seis millones de metros cuadrados de suelo público. Si no hay suficiente suelo público, espera que sea expropiado el que necesite a los propietarios, expropiación que pagaría el Ayuntamiento correspondiente.

El daño medioambiental será terrible. Pero, además, cualquier empresario tiene que comprar el suelo antes de construir y el señor Adelson está convenciendo a la señora Aguirre para que se le ceda. Aún peor, una de las opciones que se barajan para el terreno que pide se encuentra en el Distrito Norte de Alcorcón, destinado a viviendas de protección oficial.

Sheldon Adfelson pide más, no tiene fondo. Quiere que se mejoren los accesos a sus casinos desde carreteras como la M-45 o la M-50, que se permitan vuelos en helicóptero desde Barajas y que se construyan paradas de AVE, nuevas líneas de cercanías y metro. Inversiones públicas en época de recortes millonarios en partidas mucho más importantes para la sociedad como Sanidad o Educación.

¿Ganará algo la economía madrileña? Desde luego no sus finanzas. El millonario pretende que los ganadores en los casinos no tributen por sus ganancias en España y él mismo no quiere pagar la tasa fiscal de juego ni el IBI en diez años, como tampoco el impuesto de Transmisión Patrimonial. En fin, va a montar casi gratis un negocio y, después, ni siquiera va a tener que pagar impuestos por sus beneficios. Mientras, pequeñas empresas se hunden porque no tienen financiación y la propia Administración no paga sus deudas.

Especulación generalizada

El señor Adelson es inteligente y sabe dónde acudir: a una comunidad autónoma donde la especulación está a la orden del día, tanto por parte del Gobierno regional como por parte de los alcaldes de muchas de sus localidades.

Y todo ello, destrozando el entorno natural y teniendo costes terribles para el medio ambiente. La destrucción de las condiciones naturales del entorno es segura, pero además si se lleva a cabo el proyecto, conllevará un aumento exponencial de las necesidades de recursos como agua, alimentos, energía (luz, sobre todo, mucha luz que funciona como reclamo para los jugadores) y una altísima generación de residuos que derivan de un proyecto así y que habrá que gestionar de manera adecuada y, claro, con dinero público. Porque un proyecto como éste, no sólo afecta a la sostenibilidad ecológica de la zona, sino también a la sostenibilidad económica de la región.

Pan para hoy y hambre para mañana. La crisis económica no se soluciona facilitando el proyecto de un millonario, sino ayudando a las pequeñas y medianas empresas a funcionar y a crear empleo.