Latinoamérica con problemas ambientales
En Latinoamérica se encuentran ocho países que atesoran cerca de un 70% de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, gran parte de su población no es consciente de esa riqueza. El medio ambiente sufre graves amenazas como la deforestación, contaminación y sequía. Según varios científicos, países como Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Bolivia, Ecuador, Perú o Venezuela, forman parte del grupo de naciones con mayor variedad de fauna y flora del mundo, registran serios problemas medioambientales a los prácticamente ningún gobierno ha respondido de manera adecuada.

En Latinoamérica se localiza un tercio de la deforestación mundial, lo que concentra el 22% de los bosques nativos, el equivalente a más de 860 millones de hectáreas. Por ejemplo, en Brasil, país con mayor índice de biodiversidad, el año pasado fueron devastados 7.464 kilómetros cuadrados de la Amazonía, que equivalen a cinco veces el área de Sao Paulo, la mayor ciudad sudamericana.

En Colombia se calcula que unas 300.000 hectáreas de bosque se destruyen cada año por causa directa de la producción de droga. Para producir un gramo de cocaína se destruyen en promedio cuatro metros cuadrados de bosque. Algo muy dañino para el futuro del país, a parte de la destrucción de la sociedad por el consumo de estupefacientes, también se están cargando el medio ambiente.

Por otro lado, la tala de árboles para hacer carbón, a un ritmo de 30 millones de ejemplares al año, amenaza con convertir en un desierto a Haití, que actualmente ya sólo tiene una cobertura boscosa de apenas un 2%. Como medida para contrarrestar este problema, Paraguay implementó la ley de “Deforestación Cero” con la que ha logrado reducir las hectáreas taladas, pero no es suficiente para paliar el enorme problema. A la deforestación se suman otras catástrofes medioambientales por contaminación, generada especialmente por minería y los desechos tóxicos, así como por falta de agua.

Cuba afronta una complicada y prolongada sequía en buena parte del país, el año 2009 fue uno de los cuatro menos lluviosos de los últimos 109 años en la isla. En Argentina, concretamente en la cuenca Matanza-Riachuelo, que marca el límite sur de Buenos Aires y acoge a una población de cinco millones de personas en su mayoría en condiciones precarias, es desde hace décadas el curso de agua más contaminado debido a que recibe unos 88.500 metros cúbicos anuales de desechos industriales.

En Bolivia, los principales problemas vienen también por explotación minera, según donde el nivel de plomo detectado rebasa en tres veces el valor de 0,05 miligramos por litro permitidos en la Ley de Medio Ambiente. A eso se le suman las toneladas de mercurio procedentes de la actividad minera de países como Brasil y Venezuela. También Perú vive una situación crítica en La Oroya, una localidad del centro del país considerada la ciudad más contaminada de Latinoamérica, donde muchas persona tienen graves problemas de salud debido a los altos índices de contaminación de partículas de metales liberadas por el complejo metalúrgico.

Chile todavía vive las consecuencias por la contaminación por plomo y arsénico en Arica, ciudad en el límite con Perú, donde a mediados de los años 80 se depositaron 20.000 toneladas de desechos tóxicos. En Ecuador, la multinacional Chevron-Texaco está acusada por las comunidades indígenas de haber provocado un grave daño ambiental en la zona de la Amazonía. La explotación petrolífera está en el centro de lo que ha sido calificado como el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos, pues el vertido del golfo de México ha liberado millones de litros de crudo procedentes de un pozo submarino operado por British Petroleum.

La contaminación es el gran mal del siglo XXI.