Lavado de cara de la industria del aceite de palma
La industria del aceite de palma está tratando de cambiar la mala opinión que tienen muchos ciudadanos y la práctica totalidad de los grupos ecologistas y que se ha ido ganando durante estos últimos años. Desde Malasia, un grupo defensor del aceite de palma ha lanzado una nueva página web con la intención de contrarrestar las críticas que recibe la industria por parte de tribus de Borneo y de organizaciones internacionales, especialmente las defensoras del medio ambiente.

La web en defensa de la industria, theoilpalm.org, afirma que esta industria ayuda a aliviar la pobreza, reduce las emisiones de efecto invernadero y mejora el uso del suelo. También señala que todas estas “contribuciones positivas a la sociedad todavía suelen pasar desapercibidas, o peor aún, son denigradas por ONG medioambientales”. Según sus responsables, esta web nace con el objetivo de asegurar que la campaña de desinformación no quede sin respuesta.

Sin embargo, la realidad es muy diferente a las bellas palabras que se pueden leer en la web. Los planes para cubrir dos millones de hectáreas de Sarawak (la parte malasia de Borneo) cultivando palma para producir aceite serán devastadores para el pueblo indígena de los penan, que teme por el futuro de sus comunidades y de sus selvas. Esta tribu depende de la selva para su supervivencia.

Gran parte de la selva ya se ha visto afectada por la tala. Las áreas más degradadas están siendo taladas para dar paso a los cultivos de palma de aceite, a veces plantados por las propias empresas responsables de la tala, como Shing Yang o Samling. Los penan tratan de organizar bloqueos para intentar defender sus selvas.

El aceite de palma se emplea en productos alimenticios, cosméticos y en biocombustibles. Precisamente los biocombustibles que derivan de este tipo de aceite se encuentran entre los más criticados. En el año 2009, el Banco Mundial estableció una moratoria de financiación sobre los proyectos de palma de aceite, y las directrices de la Unión Europea sobre biocombustibles sostenibles condenan explícitamente que los bosques se conviertan en este tipo de plantaciones.

Así que la industria del aceite de palma tendrá que cambiar algo más que su página web para que las críticas a su política empresarial sean retiradas.