Ley de Residuos Electrónicos en ArgentinaArgentina está más cerca de gestionar de manera adecuada la basura electrónica. Según cifras de Greenpeace, durante 2011 se desecharán más de un millón de computadoras. Por tanto, quue la que Ley de Basura Electrónica, demorada durante más de tres años, se promulgue es una gran noticia.

Además, hay que tener en cuenta que este tipo de residuos electrónicos aumenta cada año y, también lo hacen, por tanto, el impacto ambiental y sanitario que generan. Ordenadores, impresoras, teclados y todo tipo de aparatos electrónicos que contienen metales pesados y sustancias químicas tóxicas peligrosas para la salud y el medio ambiente han de ser correctamente gestionados cuando se convierten en residuos.

Pero, como decimos, por fin la Cámara de Senadores de la Nación ha otorgado media sanción al proyecto de ley de Presupuestos Mínimos para la Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Este proyecto de ley establece la extensión de las responsabilidades legales y financieras de los productores de aparatos eléctricos y electrónicos hasta el final de la vida útil de sus propios productos (Responsabilidad Extendida del Productor); la prohibición de sustancias contaminantes en la fabricación de nuevos artefactos y la creación de una infraestructura de ámbito nacional para el descarte, acopio, transporte, reutilización y reciclado de los RAEE.

Hasta ahora, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos eran habitualmente desechados como residuos domiciliarios y entraban a formar parte del flujo habitual de los residuos domésticos. Sin embargo, son considerados peligrosos y lo correcto es que tengan tanto una recolección como un tratamiento diferenciado del resto de residuos urbanos comunes.

De ser aprobado el proyecto de ley en la Cámara de Diputados, la Ley de Basura Electrónica establecerá por primera vez un sistema nacional de gestión para pilas, baterías, computadoras, heladeras (frigoríficos), teléfonos, lámparas de bajo consumo, televisores, electrodomésticos, etc., una vez haya finalizado su vida útil, es decir, cuando el usuario de deshaga de ellos.