Limitar la velocidad a 110 km/h ha sido un acierto
Mal que les pese a los que critican al Gobierno de España sí o sí, la medida de reducir la velocidad máxima en las autopistas y autovías a 110 km/h está dando buenos resultados. Y no sólo para el medio ambiente.

Grupos ecologistas, asociaciones por la seguridad vial y muchos ciudadanos piensan que no hay ningún motivo para suspender la medida, que ya ha demostrado con creces su efectividad. Los hechos están ahí: se ha reducido la siniestralidad, ha disminuido el consumo de combustible y, por tanto, la emisión de gases de efecto invernadero, de contaminantes atmosféricos y de ruido, al tiempo que el déficit exterior disminuye. No son pocos los que piensan que, si el precio del petróleo sigue subiendo, no sólo habría que mantener la limitación, sino incluso se podría llegar a reducir aún más.

En resumen, la reducción de la velocidad máxima en autovías y autopistas ha traído las siguientes consecuencias:

– Una menor siniestralidad. Esta Semana Santa ha sido la primera en la historia con menos de cuarenta muertos en accidentes de tráfico.
– Reducción del consumo de combustible en un 8,4%. Así mismo, al reducir el consumo de petróleo, con los beneficios para la balanza comercial del Estado que ello comporta, disminuyen también las emisiones de gases causantes del cambio climático, lo que permite, a su vez, reducir la excesiva contribución como país al gran problema global. Además, de los tubos de escape salen gases y partículas que perjudican la salud y que se reducen con esta disminución de velocidad. Por último, el ruido que soportan quienes viven en las proximidades de las grandes carreteras disminuye.
– En cuanto al supuesto afán recaudatorio, como el cumplimiento de los límites de circulación es generalizado, no se ha producido: Tráfico estima que se han reducido en un 35% las sanciones en autovías por exceso de velocidad.

En definitiva, y ahora que ya se conocen los datos, se puede afirmar que es una medida sensata y que ha demostrado con rotundidad su eficacia.

Ante las perspectivas de aumento continuado de los precios del crudo, cuando se decida en el mes de junio si se prorroga o no la medida, habrá que tener en cuenta todos estos argumentos. Menos velocidad significa menos contaminación, menos accidentes y un ambiente más saludable.