Lluvia de loros
Es como la famosa canción que grabaron por primera vez The Weather Girls y que popularizaron cantantes como Diana Ross o Donna Summer, Están lloviendo hombres, sólo que, en vez de hombres, llueven loros. Así es, los pájaros se caen de los árboles en masa y parece que está lloviendo loros.

El fenómeno ocurre con una especie conocida como los loros de cuello rojo de Darwin y en una región en concreto, en el norte de Australia. Al comenzar la temporada húmeda, se caen de los árboles donde viven de una forma similar a como una persona se mueve bajo los efectos del alcohol.

El caso es que no son unos pocos, sino cientos de loros de cuello rojo (Trichoglossus rubritorquis) los que se suman a la “fiesta” y caen a plomo en la ciudad de Darwin. Los científicos aún no se han puesto de acuerdo en la explicación del fenómeno. Algunos creen que es debido a una enfermedad o virus, que se une a la ingesta del alcohol que se produce en la fermentación de algunas frutas. Esta terrible contanimación etílica, como si fuera alcohol y volante, no permite volar a los loros que se lanzan al aire… pero caen. Lo que sí está comprobado es que los pájaros pueden estar en ese lamentable estado durante algunos días. ¡Vaya fiesta!

La población de loros es cada vez mayor y los habitantes de Darwin se han tenido que acostumbrar a la lluvia anual de loros. Algunos colaboran en las labores de rescate de los loros más accidentados y los llevan a los veterinarios más cercanos, donde se intenta que se les pase la mona con una dieta basada en frutas frescas y bebidas dulce. Es como combatir una resaca. Ante todo, mucha vitamina B-12, mucho tomate. En unos días, los loros se recuperan y pueden volar de nuevo.

Algunos loros mueren, ya sea por los golpes al chocar contra el suelo o porque quedan en sus nidos sin hacer otra cosa que tambalearse y sin probar bocado.