Lobo ibérico: ¿cazarlo o amarlo?
Las preguntas son las de siempre: ¿El lobo ibérico debe ser blanco de las balas o un animal protegido? ¿Y, merece toda una protección total o solo en parte?

Son disquisiciones que han enfrentado a partidarios de unas u otras posturas, esgrimiendo argumentos disímiles, si bien ahora sus defensores se han alzado en pie de guerra en la calle, redes sociales e incluso en el mismo Congreso.

Mientras aquellos hacen gala de una empatía cero con el animal que va más allá de la antipatía, -condenándolo a correr delante de las los rifles y, en fin, abogando y realizando un control poblacional mediante la caza-, éstos reclaman respeto por el lobo, al que consideran en peligro de extinción.

Lo defienden a capa y espada. Le profesan aprecio y amor. En definitiva, dos posturas enfrentadas que son la cara y la cruz de una misma moneda y su futuro depende en buena medida de lo que ocurra con ella… ¿De qué lado caerá si la echamos al aire?

Los vientos cinegéticos (sin olvidar la caza furtiva) soplan fuerte y el huracán levantado por el sector ganadero quiere acabar con él, sin contemplaciones. Directamente, lo tienen en el punto de mira. Y, de hecho, tanto delante de las armas como en sus peticiones al gobierno, buscan asegurar la puntería.

En este segundo aspecto, los ecologistas critican que éste se haya doblegado a sus peticiones. Pero no solo a ellos, porque la organización de batidas de caza contra el lobo es algo habitual. Sin contar con las ilegales, cada año se caza a un buen número.

Lobo ibérico: ¿cazarlo o amarlo?
Solo en Asturias y Castilla y León, donde su caza es legal, se da permiso para matar a alrededor de dos centenares cada año. Son autonomías en las que las batidas se subastan, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones, como en Galicia o el País Vasco, donde su control es un cometido del funcionariado. Al sur del Duero, sin embargo, es una especie protegida.

Control poblacional, innecesario

¿Pero, acaso cazarlo es el único modo de controlar la población? Dejando a un lado el debate sobre si la especie peligra o no (sobre esto también hay una falta de transparencia con las cifras que, según los ecologistas, es claramente intencionada por la parte institucional con el fin de “justificar” la caza) lo cierto es que hay métodos de gestión alternativos.

Su control poblacional, por lo tanto, no debe pasar necesariamente por la caza. Es más, contemplado como lo que es, un depredador clave en los ecosistemas, lo suyo sería que no solo no precisara que se le controlara, sino que actuara como controlador. Sería la misma dinámica de un ecosistema equilibrado el que se ocuparía de la salud del hábitat. Sin intermediación humana y, en el caso del lobo, idealmente luchando por su protección en un contexto de planes de protección integrales, enfocados en esta dirección.

Lobo ibérico: ¿cazarlo o amarlo?
Pero el patio anda revuelto y no hay oídos institucionales para este tipo de argumentos. Probablemente sean demasiado elevados (léase inteligentes y empáticos) para un país todavía subdesarrollado en protección animal, a millones de años luz de lo ideal, incluso de lo siquiera razonable.

A día de hoy, hay lo que hay: el panorama se reduce a dos posiciones antagónicas e irreconciliables. Mundos condenados a no entenderse, que ahora están midiendo sus fuerzas con protestas, declaraciones e iniciativas proteccionistas que incendian la red y la llenan de una clamorosa defensa en favor de los lobos.

A nivel institucional, como es bien sabido, la balanza se inclina a favor de quienes quieren correrlos a balazos. Al menos, por ahora. Pero no solo eso, porque de ocurrir lo que pretende nuestro gobierno, en breve podrían ponerse las cosas aún más feas para el lobo. No en vano, lleva años buscando que la UE modifique las normativas de protección del lobo para poder llevar a cabo una una política anti lobo mucho más cruda, si cabe.

Protegerlo vs restarle protección

En medio de este conflicto que parece eterno, hay algo de lo que no cabe duda: España es uno de los últimos refugios de los lobos ibéricos (canis lupus signatus) en Europa, y todavía nos pesa el pasado reciente cuando, allá en los setenta, el lobo era considerado una plaga a exterminar.

Lobo ibérico: ¿cazarlo o amarlo?
El exterminio llevado a cabo en otros países considerados avanzados, como Francia o Reino Unido se consideraba un modelo a seguir. Pero ha pasado el tiempo, y las cosas han cambiado, si bien siguen siendo deudoras de aquel triste panorama.

Ahora, pese a que goza de una cierta protección en algunas regiones españolas, en la mayoría se permite su caza bajo unas u otras condiciones. Condiciones que quieren ampliarse a voluntad, eliminándolas incluso, sin tener que depender de legislaciones europeas que suponen un límite.

Quieren a los lobos vivos

Asociaciones proteccionistas, partidos animalistas o grupos políticos afines a estas ideas se han manifestado esta semana contra su caza con motivo de la propuesta sobre la protección del lobo presentada en el Congreso por EQUO. Una Proposición No de Ley que acaba de presentar el Grupo parlamentario Podemos, En Comú Podem, En Marea, Equo pidiéndole al Gobierno que sea especie protegida en todo el país.

Lobo ibérico: ¿cazarlo o amarlo?

Los quieren muertos

No todo el sector ganadero está en contra de los lobos, pero las excepciones simplemente acaban confirmando la regla. El lobo sigue demonizándose, a pesar de que hay exitosas experiencias en la protección del ganado del lobo sin necesidad de matarlo, y de que los ganaderos no suelen tener las protecciones necesarias para evitar sus ataques, como un vallado (las instituciones tampoco quieren subvencionarlas, apuntan los ecologistas).

¿Prevenir ataques, un mundo utópico? Nada de eso, realidad pura y dura. Os recomiendo un post anterior, en el que se explica el éxito de una granja gallega en la convivencia con el lobo. Toda una demostración de que el respeto ambiental y animal pueden ir de la mano sin dejar de generar ingresos, haciéndolo compatible con granjas ecológicas, en las que además hay un lugar para los burritos, piezas clave de este invento. Además, adoptándolos y tratándolos a cuerpo de rey, resarciéndolos de haber pasado toda una vida como animal de carga o sufriendo otros maltratos.

El negocio de matarlos

Las batidas de la caza del lobo se conceden mediante subastas muy reñidas, ya que dan grandes beneficios en forma tanto de la batida en sí como de trofeos cinegéticos. Otros, situados en las antípodas de esta indignante manera de estar en el mundo, hacen negocio fomentando su respeto. Es el caso del turismo rural orientado a disfrutar de forma sostenible de hábitats en los que el lobo es uno de los principales reclamos.

Lobo ibérico: ¿cazarlo o amarlo?

Un gran defensor del lobo

Si de proteger al lobo se trata, no puede dejar de mencionarse un nombre: Félix Rodríguez de la Fuente, el mítico y a la vez controvertido defensor de los animales. Al margen de polémicas, fue un gran amante de la naturaleza que enseñó a amarla a medio país con sus inolvidables documentales. Y, entonces, ¿hemos de amarlo o cazarlo? La mejor respuesta está en la naturaleza…