Locávoros, consumidores de lo local
Consumir productos locales, regionales y nacionales es más ecológico porque se ahorra el combustible necesario para traerlos de lugares lejanos. Del mismo modo que, si el consumidor opta por productos ecológicos estará ayudando a conservar en buen estado la tierra, los ecosistemas y el medio ambiente, si adquiere productos que se producen cerca de donde vive, estará ahorrando toneladas de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y cuidando el medio ambiente.

En Francia se ha realizado un estudio sobre los hábitos de consumo de productos de alimentación. Lo ha llevado a cabo la agencia independiente Xerfi y revela que cada vez se compran más productos cercanos al consumidor.

Este estudio, por tanto, señala la oportunidad de negocio que supone producir y distribuir productos locales dentro de la industria agroalimentaria. El consumidor cada vez es más consciente de la importancia de consumir productos locales. En los países anglohablantes se ha comenzado a usar la palabra “locavore” para designar a aquellos consumidores que prefieren productos de procedencia local. En español, se está usando la palabras locávoro.

La razón principal para actuar como locávoro es el respeto por el medio ambiente, pero hay que señalar que tener este comportamiento como consumidor también ayuda a la economía local y, por tanto, es una forma de luchar contra la crisis económica, y, además, hace que el continuo aumento del precio del petróleo repercutan en menor medida en los productores y distribuidores (a veces, una misma persona) de este tipo de productos.

Volviendo al estudio realizado en Francia, se distinguen tres tipos de productos:

– Los productos locales. El consumidor busca en ellos calidad, así como que sean ecológicos. Los problemas suelen ser el alto precio y las dificultades de abastecimiento.

– Los productos regionales. Es una vuelta a la cocina regional, a los alimentos que se han consumido históricamente en cada región del mundo. En este tipo de productos se encuentran los que se agrupan en denominaciones de origen como algunos vinos, algunos quesos y algún tipo de carne de calidad, con los beneficios que eso supone. Algunos supermercados están eligiendo estos productos para conformar su marca blanca.

– Los productos nacionales. Según el estudio, van a tener una buen comportamiento en el mercado en los próximos años. No sólo por la cercanía y, en algún caso, la calidad, sino también por los continuos escándalos alimentarios que se destapan en otros países.

Todos los actores implicados en el sector pueden obtener sus propias ventajas.

En primer lugar, los agricultores. Han sido durante estos últimos años los grandes olvidados de la política de muchos países ricos. Pero, con esta nueva tendencia de consumir lo local, su papel en la sociedad se revaloriza. Después de todo, ¿qué es más importante que comer sano? Hay que volver a recuperar el valor de la tierra. Eso sí, tiene que ser otro tipo de agricultura: de calidad y ecológica. En muchos casos, será preciso formar cooperativas de productores y consumidores para reducir costes, controlar la calidad y asegurar el suministro de productos frescos.

El sector de la industria alimentaria es el segundo afectado. Las denominaciones de origen (y otras formas de distinguir los productos locales), así como los movimientos y asociaciones que promueven este tipo de consumo, les obligará a cambiar su estrategia de negocio, que ya no podrá basarse tanto en la cantidad como en la calidad. Además, prácticas como el excesivo uso de plástico en los envoltorios tendrán que ser cambiadas por un uso de materiales ecológicos y sostenibles.

Por último, los distribuidores, los grandes beneficiados por la actual economía, tendrán que adaptarse al nuevo sistema. Si lo consiguen, podrán seguir teniendo un enorme éxito económico. Cada vez más, las grandes distribuidoras, y más en el caso de Francia, privilegian los productos locales y regionales para sus centros. La clavé estará en disponer de una central de compras descentralizada, de modo que sea más fácil adquirir productos locales para cada uno de sus centros.