Londres comienza a usar pegamento que retiene la polución
Se ha comenzado a usar en Londres una especie de pegamento (o eliminador de polvo o de partículas) que retiene parte de la contaminación. De momento, se está impregnando con esta sustancia algunos edificios y plantas industriales en algunas de las zonas más contaminadas de la ciudad.

Se trata de una solución salina biodegradable compuesta por acetato de calcio y magnesio y que es rociado por camiones desde la calzada de las calles y carreteras. Actúa como una suerte de pegamento para algunas de las partículas contaminantes más perjudiciales para la salud del ser humano. De acuerdo con la agencia de transportes municipales del Ayuntamiento de Londres, la solución se rocía en pequeñas cantidades varias veces por semana en quince lugares por toda la ciudad.

En las primeras pruebas realizadas, funcionarios municipales han señalado que se han reducido los niveles de partículas hasta en un 14%. El alcalde, Boris Johnson, dijo que esta medida es una de las muchas que se van a poner en práctica a corto y largo plazo. El objetivo, mejorar la calidad del aire de la capital británica en 2012. Si estas mejoras no se producen, Londres (como otras grandes ciudades europeas) podría enfrentarse a multas por sobrepasar los límites marcados por la Unión Europea en materia de polución urbana.

Este plan de lucha contra la contaminación a través del innovador pegamento ya ha recibido sus primeras críticas. En especial, se critica que se tratan los síntomas pero no se abordan las causas del problema. Se esconde la contaminación, se retiene, pero no desaparece. Los coches y las industrias siguen emitiendo sus gases contaminantes a la atmósfera. Así, el pegamento antipolución puede ser una solución a corto plazo, pero no servirá de nada si no va acompañada de otras medidas, esas medidas que se prometen constantemente pero nunca llegan. Los vehículos diésel no pueden seguir circulando sin pagar por lo que contamina, ni en Londres ni en ninguna otra ciudad.

En todo caso, muchas ciudades tienen puesta su atención en Londres: si el método funciona, seguro que es implantado en otras urbes.