Los animales siguen intoxicándose con petróleo en el golfo de México
Las catástrofes que dañan el medio ambiente tienen consecuencias a largo plazo. Las fugas radiactivas o los vertidos de petróleo pueden estar años, o incluso décadas, dañando la naturaleza, los ecosistemas, la fauna y la flora de la zona afectada.

¿Cómo se encuentra el golfo de México después del vertido de petróleo causado por la petrolera BP? Los científicos advierten que, a pesar de las tareas de limpieza y del paso del tiempo (tres años han pasado ya), el ecosistema del golfo está mal. No sólo eso. Aseguran que existen riesgos para la salud humana.

Aún se pueden encontrar en la zona del golfo de México cientos de cadáveres de delfines y de tortugas marinas varados, peces y mariscos que no tienen ojos, pescado con altos niveles de contaminación y manchas de petróleo en el mar. Además, algunas personas han enfermado gravemente.

Por ejemplo, la tasa de crías de delfines muertas halladas varadas en la playa fue seis veces superior a la media durante los meses de enero y febrero de 2013. En total, más de 650 delfines han sido encontrados varados en la zona del vertido desde que se produjo. Las muertes de los delfines, una especie depredadora, significa que el ecosistema no está sano, según asegura Doug Inkley, científico de la Federación Nacional de Vida Salvaje de Estados Unidos y autor de un informe sobre la fauna afectada por el vertido.

Los animales siguen intoxicándose con petróleo en el golfo de México
Otro ejemplo: se han encontrado los cadáveres de más de 1.700 tortugas marinas entre mayo de 2010 y noviembre de 2012. La media, hasta ahora, era de 240 por año, según datos de los científicos.

Los expertos aseguran (ya lo temían) que fue casi peor el remedio que la enfermedad: se echaron al mar más de 68 millones de litros de un producto químico con la finalidad de dispersar el vertido, parte principal del plan de limpieza de la empresa BP. Pero estos químicos han afectado negativamente a la vida marina y a la salud humana.

El petróleo ha pasado a la cadena alimentaria

El dispersante usado, Corexit, provocó que pequeñas gotas de crudo se desperdigaran por todo el océano y acabaran asentándose en el fondo del mar.

Además, según William Sawyer, toxicólogo que ha estudiado las concentraciones de hidrocarburos en peces y mariscos comestibles,el uso de estos dispersantes ha hecho que el petróleo sea más fácilmente absorbido a través de las branquias de los peces y, por ende, pase a su torrente sanguíneo. De ahí, el petróleo ha pasado a la cadena alimenticia.

En Luisiana, ha habido más de un centenar de personas que han enfermado por haber tenido contacto con los productos químicos durante las tareas de limpieza. Quemaduras en la piel y problemas para respirar son los síntomas más comunes. Muchos, casi tres años después, siguen padeciendo dichos síntomas. Tal vez hayan desaparecido las grandes manchas de petróleo, pero el vertido sigue ahí.