Los bosques son indispensables para la vida
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) pide que se dediquen más recursos a proteger la riqueza de los bosques y a restaurar las áreas forestales degradadas. La organización ambiental más grande del mundo quiere aprovechar este 2011, Año Internacional de los Bosques, para concienciar a la comunidad mundial acerca del valor real de los bosques.

El aire que respiramos, los alimentos, el agua y los medicamentos que necesitamos para sobrevivir, la diversidad de la vida en la Tierra, el clima, que moldea nuestro presente y nuestro futuro, todo ello depende de los bosques. Hay que reconocer la importancia esencial de los bosques y de su buen estado para mantener la vida en el planeta, así como que el ser humano desempeña un papel fundamental en la protección y uso sostenible de los recursos forestales.

Una de los mayores beneficios de los bosques es que mantiene la estabilidad del clima global. Por tanto, deben desempeñar un papel central en las políticas encaminadas a mitigar el cambio climático, según la UICN. Son el medio más rápido, rentable y a mayor escala para reducir las emisiones globales de dióxido de carbono. Con sólo reducir a la mitad las emisiones provenientes de los bosques de aquí a 2020, se podían estar reduciendo un 40% de los gases de efecto invernadero para el próximo decenio.

Además, los bosques contribuyen de manera fundamental al crecimiento económico, tanto en el ámbito nacional como en el mundial. Se calcula que aproximadamente un 25% de los ingresos de las poblaciones dependientes de los bosques se derivan de los bienes y servicios que éstos proporcionan. Según datos recientes de la UICN, el producto de los bosques que se gestionan por y para las comunidades locales redunda, cada año, en 130.000 millones de dólares (casi 100.000 euros) de beneficios para los pobres.

Muchas personas pierden medios de subsistencia y oportunidades de bienestar por la destrucción y deterioro de los bosques. Es esencial, por tanto, restaurar las áreas forestales que, en la actualidad, no aportan nada o muy poco a nadie. Se trata de recuperar su valor para que sean beneficiosas para todos.