Los carnívoros se comunican con excrementos y restregando las patas
Normalmente, en la naturaleza salvaje, dos especies de depredadores no pueden vivir en la misma zona. Tiende a imponerse el más fuerte. Sólo si no comparten presas o modos de vida (que uno sea nocturno y otro diurno, por ejemplo) puede llegar a producirse una convivencia. Pero en animales similares esta situación no suele ocurrir.

Sin embargo, en América, las dos especies de felinos más grandes del continente, el jaguar y el puma, conviven en los mismos hábitats. Es una situación única. Son dos especies muy agresivas y tienden a segregarse cuando tienen hábitats y ecologías similares. Lo normal sería que una de las especies expulsara a la otra. La especie dominante, en este caso, el jaguar por su tamaño, no permitiría que hubiera pumas cerca.

Francisco Palomares, experto del Departamento de Conservación de la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla, España, uno de los principales centros de estudio del lince ibérico, y otros colegas están investigando esta rara convivencia de dos grandes depredadores. Analizan, para ello, genéticamente los excrementos de ambas especies.

Los muestreos de materias fecales se están realizando en puntos de la selva maya en la península de Yucatán y en Chiapas, en la selva El Ocote, en México. Tanbién en Brasil, en el Pantanal y en el estado de Sao Paulo y la zona del río Araguaia, donde hay una población importante de pumas. En Bolivia están tratando de trabajar en el Pantanal boliviano, cerca de la frontera con Brasil. El proyecto se encuentra en Argentina y en espera para extenderse a Colombia.

Es un estudio a gran escala, utilizando técnicas no invasivas, que respetan a los animales. Con el análisis genético de excrementos se puede, no solamente conocer la especie, sino saber si el individuo que ha defecado era macho o hembra, si era jaguar o puma, e incluso qué individuo en concreto. Estas técnicas de análisis genético de excrementos comenzaron a utilizarse a finales de los noventa del siglo XX en España para estudiar el lince ibérico.

Los carnívoros suelen utilizar marcas fecales para comunicarse entre ellos, orina, excrementos o arañazos con las patas delanteras, ya que tienen glándulas especiales que segregan una sustancia que actúa como marca. Por eso, muchos perros, después de orinar, restriegan las patas sobre algo, un árbol, la tierra o el pavimento. Es su forma de comunicación con otros animales de la misma especie. Pueden señalar que ése es su terreno de caza o, en el caso de la hembra, puede señalar que se encuentra receptiva, que está en celo.

Los carnívoros se comunican con excrementos y restregando las patas