Los cementerios nucleares (ATC)
La industria de la energía nuclear requiere de emplazamientos seguros para almacenar los residuos radiactivos, esto genera riqueza a la población de la zona, pero mucha polémica por los posibles riesgos para la salud. Las organizaciones ecologistas aseguran que al apostar por la energía nuclear frena el desarrollo de las energías renovables. Sin embargo, existen razones a favor y en contra para instalar los cementerios nucleares.

Mientras casi la quinta parte de la energía eléctrica generada en España proviene de las centrales nucleares, al consumir dicha electricidad, se estima que cada ciudadano español produce cuatro gramos anuales de residuos atómicos. En la península ibérica encontramos diez reactores nucleares, de los que dos ya no están operativos. Todas las centrales guardan el combustible utilizado en unas piscinas especiales de sus propias instalaciones.

El problema aparece cuando están llegando a su límite de capacidad: una de las piscinas de Ascó (Tarragona), será la primera en enfrentarse a esta situación en 2013. Actualmente, las centrales españolas acumulan más de 3.600 toneladas de residuos radiactivos de alta actividad. Cuando cierren todas las plantas nucleares españolas se estima que habrá cerca de 6.700 toneladas de residuos.

Un cementerio nuclear es un ATC (Almacén Temporal Centralizado), o lo que es lo mismo, la construcción de un almacén atómico. Estos edificios están preparados para resistir terremotos, inundaciones, explosiones de gas licuado, huracanes y hasta el choque de aviones. En cuanto a su efecto en la salud, todavía no cuenta con datos epidemiológicos suficientes para valorar el impacto. El Ministerio de Industria prevé una inversión total de unos 700 millones de euros para construir un ATC en España.

El municipio que lo albergue recibiría 2,4 millones de euros anuales a modo de compensación, mientras que los municipios que se encuentren en un área de 12 kilómetros a la redonda se repartirán 3,6 millones. Además, se genera riqueza porque para la construcción de las instalaciones se requieren más de 300 trabajadores diarios durante los cinco años de la primera etapa.

La idea de estos cementerios es conservar en un único lugar los residuos acondicionados, sin que se produzcan reacciones, para mejorar su gestión y evitar los riesgos de tenerlos repartidos en diversos lugares. La idea es que el futuro ATC podrá albergar 7.000 toneladas de combustible y residuos nucleares.