Los cultivos transgénicos perjudican a la mariposa monarca en EEUU
Un estudio sugiere que el aumento del uso de cultivos genéticamente modificados (GM) en la región del Medio Oeste de Estados Unidos puede estar causando una disminución en las poblaciones de mariposa monarca. Según el estudio, desde 1999 hasta 2010, período en el que los cultivos transgénicos se comenzaron a usar de forma masiva en las granjas de Estados Unidos, el número de huevos de la mariposa monarca en el Medio Oeste se redujo un 81%.

El estudio ha sido elaborado por investigadores de las Universidades Estatales de Minnesota y Iowa. La razón de este fenómeno es la desaparición casi total del algodoncillo, una planta huésped esencial para esta especie de mariposa, en especial, para sus huevos y las orugas.

Los investigadores atribuyen fuertes caídas en algodoncillo al uso generalizado de el maíz y la soja transgénicas, que son resistentes al herbicida Roundup con el que se rocían los campos. El algodoncillo no es resistente al herbicida y desaparece.

Otros expertos han puesto en duda el estudio y señalan que es demasiado pronto para vincular los cultivos transgénicos con la disminución de la población de mariposas monarcas. Sugieren, por el contrario, otras causas, como daños a las zonas de invernada de las mariposas en México.

En otro estudio, investigadores de Estados Unidos dicen que el derretimiento de la nieve en las Montañas Rocosas de Colorado podría estar causando una disminución en las poblaciones de otra especie de mariposa (conocida como Mormon Fritillary) ya que el derretimiento cada vez más rápido de la nieve provoca una disminución de las especies de flores preferidas por este insecto.

Lo que parece claro es que aún no se conocen todas las consecuencias que puede tener el uso generalizado de semillas genéticamente modificadas. Una vez más, el hombre juega a la ruleta rusa sin saber las consecuencias de sus acciones.

Sea por los transgénicos, por el calentamiento global o por la destrucción de su hábitat, las mariposas monarcas (como muchas otras especies) se encuentran en grave peligro por culpa del ser humano.